Siguiendo a una polaca, Felipe Céspedes viajó a Santiago de Compostela, en España, y vive de la música
Es uno de los cinco artistas de la ciudad que fueron seleccionados por una productora española para aparecer en la filmación.
Felipe Céspedes hacía clases de música y estudiaba canto lírico en Santiago, hasta que en la casa de sus tíos de Talagante conoció a una joven que le hizo cambiar de trabajo, de país, de vida. «Llegó una tremenda rubia polaca y me enamoré», recuerda. Ella estudiaba en Granada, España, y estaba haciendo un intercambio en una universidad chilena. En marzo del año pasado, él tuvo que elegir. O se separaban o la seguía a Europa. No había dónde perderse.
Llegaron a Santiago de Compostela, en el norte de España, a armarse un destino. Ella siguió estudiando y él salió a la calle, a cantar. «Sabía desde Chile que iba a tener que hacerlo, porque acá la crisis golpeó fuerte», explica. Al poco tiempo se dio cuenta de que con su guitarra y con su voz se las arreglaba. Incluso se reencantó con el canto lírico y se matriculó en un conservatorio. En Santiago de Chile tenía que pagar 200 mil pesos mensuales por estudiar. En Santiago de Compostela, solo 70 mil pesos chilenos al año.
Cuando un día estaba sentado en la calle, cantando con su guitarra, se le acercaron unas personas con cámaras. «Me preguntaron si me podían grabar», explica.
Luego de meses de trabajo surgió el documental «Canciones de piedra», que narra las historias de dos españoles, de dos cubanos y de este chileno, que se instalan en rincones del centro de Santiago de Compostela a cantar. Además formó un dúo lírico con Jaime Ríos, también chileno.
– ¿Por qué crees que te eligieron para el documental?
– Porque el día que me filmaron llovía un montón y yo seguía cantando. Ese día estaba emocionalmente un poco mal y les llamó la atención que yo siguiera ahí, con tan poca gente.
– ¿No estabas debajo de la lluvia directamente?
– No. Estaba debajo de unos arcos de piedra.
– ¿Es buena la calle? ¿Cuánto te haces al día?
– Cuando el día es bueno, hasta unos 150 euros. Nunca nos vamos enojados para la casa.
– ¿Qué te dice la gente?
– La gente quiere que vayamos a estos realities.


