La diputada electa combinará su labor en la Cámara con la preparación de su examen de grado
Flamante estreno de las bellas representantes del Team Tatán en los últimos y cruciales nueve días de campaña.
Marcela Sabat es la última en llegar al aeropuerto para partir junto a las voceras de Piñera rumbo a Puerto Montt. Entra mirando el suelo, con las manos en los bolsillos, camina lento, apenas se le oye.
En el avión, donde Lily Pérez y Karla Rubilar no paran de hablar y hablar de lo felices que son con sus parejas; donde Mónica Zalaquett se devora un diario a su lado, ella, Marcela, la hija del alcalde de Ñuñoa que lo pasó pésimo tras meter las patas como vocera al decir que le cargaba que a Piñera lo trataran de ladrón, leía un libro.
Filosofía era su temática, iba en las primeras páginas y no levantó mirada en la hora quince que duró el viaje.
Marcela se ve tímida post triunfo y con la palabra humilde casi escrita mil veces en su cuaderno. Al reaparecer como vocera de campaña, la rubia va cuidadosa: no quiere hablar sobre lo que no sabe, si se pronuncia lo hace bajito, cortito y veloz. Y un notorio pánico escénico la afecta cuando debe tomar el micrófono para decir algo en público.
Marcela prefiere dejar el mal gusto atrás para hacerse cargo de la etapa más pesada y extrema de la campaña, cuando faltan nueve días para la segunda vuelta presidencial. Por determinación del comando, Marcela, Lily, Karla y Mónica se constituyeron desde ayer como representantes del «Team Tatán» del candidato de la Coalición.
En Puerto Montt fue donde le llegó la hora a Marcela de enfrentar en conferencia de prensa ese primer impasse que le valió burlas en Twitter e Internet.
-¿Cómo te sientes ahora tras el impasse?
-Estoy muy contenta de estar aquí apoyando a Sebastián Piñera. Estamos aprendiendo, trabajando, llevando un mensaje de unidad y de más futuro.
-¿Qué es lo que más has aprendido?
-A escuchar los problemas de la gente.
-¿Sabes de los problemas de esta región?
-Los mismos yo creo que se dan en todo el país: delincuencia, las oportunidades de trabajo, las laborales, mejorar la educación.
-¿Sobre la crisis salmonera?
-Eso está dentro de los temas que se están viendo. Por ahora estamos trabajando por Sebastián Piñera.
-Dicen que te pusiste a leer mucho, a estudiar, que te pusiste matea. ¿Es cierto?
-Estoy preparándome, trabajando y estudiando para sacarme la mugre por toda la gente que votó por mí, por todo Chile.
-¿Qué temas te importan impulsar en la Cámara baja?
-Hay varios más o menos importantes. Uno es la cercanía de los jóvenes que quieren acercarse a la política y no tienen la oportunidad porque no tienen un apellido como el mío o una cuenta millonaria para poder trabajar en una candidatura.
-¿A qué te dedicabas antes de ser diputada?
-Estudié derecho. Me falta dar mi examen de grado. Dije que lo iba a dar mientras sea diputada y eso estoy haciendo. Este año, hasta el momento este año.
-¿Por qué no lo diste antes?
-No se me había dado la oportunidad, nada más. Estaba terminando de estudiar y trabajando al mismo tiempo igual que muchas personas.
Karla anda con guagua
Potente cuarteto
No hay duda: Lily Pérez es la audaz Samantha entre estas chicas «Sex & the City» de la campaña de Piñera. Porque es la que cuenta chistes y tallas de doble sentido. «¿Saben por qué Dios hizo primero al hombre?», gritó en una sala llena de vecinas en Puerto Varas. «Porque echando a perder se aprende», y se mataba de la risa.
Las cuatro voceras andan íntimas en la gira por el sur. Sabat soltándose gracias al desplante de Pérez, Rubilar con su hija a cuestas y Zalaquett feliz con su debut.


