Antonia, la hija de la gimnasta y Miguel de la Fuente, cumplió un año
Antes no lograba empatizar con ella. Ahora sí entiendo todo, comenta la bailarina de la evolución del lazo con Katya Soracco.
Hace un año y tres meses Valentina Roth se convirtió en mamá y en su cuenta de Instagram ha mostrado cada paso de su hija, Antonia. En todas a ella se le ve cómoda, empilada y muy entretenida con su retoña. También hay fotos con su pareja, Miguel de la Fuente y otras más familiares, como la que este fin de semana compartió junto a su mamá, Katya Soracco.
Hace años, cuando Valentina rondaba los 19 -hoy tiene 33- y sus acciones tenían consecuencias a raíz de su inmadurez y excesos, como ella misma lo ha comentado, su madre vivía preocupada, pero no claudicó en apañarla. Con una hija con toques de rebeldía la relación era más áspera entre ellas.
Todo cambió cuando Valentina enmendó camino, con su mamá comenzaron a ejercitar juntas y a pasar más tiempo. Ya para cuando la gimnasta tuvo a Antonia la relación terminó de dar un vuelco: ‘Me he acercado a mi mamá desde una mirada de admiración y comprensión por todo lo que ella ha hecho por sus hijos'.
¿Cómo cambió la relación entre ustedes, Vale?
‘Antes de ser mamá no la entendía, como que uno no es consciente de lo que significan estas acciones o decisiones que uno tiene que tomar a veces como mamá y que ella tomaba también por mí'.
La entiende como mamá.
‘Antes no lograba empatizar con ella. Ahora sí entiendo todo, jajajá. Y no es que tengamos una relación de amigas porque ella siempre va a ser mi mamá, pero sí tenemos una relación más cómplice. Eso me tiene feliz, tranquila y en paz'.
Le vino bien la maternidad parece.
‘No tenía idea y no me imaginaba lo bien que me quedaba este rol, jajajá. Creo que mucha gente piensa lo mismo o es lo que me dice mi familia y en redes sociales. Trato de estimular mucho a la Antonia, bailar, cantar, leerle; te juro me encanta'.
¿Cómo ha sido este primer año?
‘Los primeros meses fueron caóticamente hermosos. Me afectó mucho el que la Antonia despertara tanto en las noches, entonces siempre andaba con sueño y parecía zombie; menos mal que tengo mucha energía y me gusta levantarme temprano. Lo demás todo ha sido increíble'.
¿La cambió mucho?
‘Me cambió y sólo para bien. Estoy mucho más tranquila, enfocada en mi trabajo que es una página de entrenamientos (vtrainingchile.cl) y en mi clínica estética (Blackclinic.cl). Chao carretes, chao alcohol. Mi vida se ordenó'.
¿Y cómo es su mamá como abuela?
‘Ama mucho a la Antonia, la pasa a buscar, la lleva a su casa. La Antonia se queda todo el día ahí o a veces se queda a dormir. De verdad es una red de apoyo increíble'.
El proceso que vive Valentina con su mamá es uno que, según explica la sicóloga Anne Varas, ‘se da muy natural cuando hijas exploran los confines de la maternidad. El ser mamá trae un cambio, una madurez donde a la par vienen muchos cuestionamientos desde el ser hasta el actuar. Es en esas interrogantes donde las hijas madres buscan respuestas en la experiencia de su propia mamá'.
Eso las acerca sin lugar a dudas.
‘Depende si es la hija-madre quien de muto proprio quiere preguntarle o buscar respuestas en su madre. Cuando eso sucede se da un acercamiento natural, orgánico,y se produce una relación de iguales, donde la madre sabe que su hija ahora entiende todo lo que significa para ella'.


