Programa Working Holiday entrega visas a personas entre 18 y 30 años
Chilenos que viven allá cuentan que se gana bien, pero los arriendos son caros. El acento también es especial.
A las nueve de la mañana (hora de Chile) del próximo jueves 26 de septiembre se abren 100 cupos que dan derecho a instalarse en Irlanda durante 12 meses.
«Irlanda tiene un acuerdo de Working Holiday con Chile que permite la entrada de 200 jóvenes chilenos al año», explica Bébhin Cogan, cónsul de Irlanda en Chile.
Esa cifra se divide en dos llamados: el primero se realizó en abril y el segundo se concreta esta semana.
«El objetivo es permitir que los jóvenes trabajen y estudien inglés, además de darles a conocer la gente, la cultura y el paisaje de Irlanda», agrega la diplomática.
«Para presentar la solicitud debe enviar un correo, indicando que está interesado en participar del programa», aclara.
Los primeros 100 correos recibidos serán citados a una entrevista y podrán realizar los trámites para obtener la visa.
¿Requisitos? Tener entre 18 y 30 años, contar con pasaporte chileno y haber residido en el país durante los últimos seis meses; no tener antecedentes penales y disponer de fondos suficientes para mantenerse durante el período inicial de la permanencia. Se calcula en 1.500 euros (aproximadamente $1.500.000), si ya tiene el pasaje de retorno. En caso contrario, se estima en 3.000 euros (unos $3.000.000).
«Irlanda es un país hermoso, con cultura muy amable y con muchas oportunidades para trabajar», destaca la cónsul. «Puede practicar inglés, aunque el acento irlandés es un poco difícil, pero es un gran reto para los chilenos. También es un país muy seguro y desde ahí se puede viajar a distintos lugares de Europa», comenta.
Las postulaciones son al mail [email protected] (no se aceptarán correos antes de las nueve de la mañana del jueves); más información en ireland.ie/chile (https://acortar.link/JSMSO0).
Buen salario
Rodrigo Cabezas, 28 años, es de La Serena y desde junio vive en Limerick, la tercera ciudad irlandesa con mayor población (102.000 habitantes), detrás de Dublín y Cork. Él tiene Working Holiday y viajó junto a su polola, que no cuenta con la visa, pero aprovechó de tomar un curso de inglés.
En estos pocos meses trabajó primero en una tienda y actualmente está en un supermercado, donde gana 15 euros la hora, algo más del mínimo, que son 12,70 euros por hora.
«En Irlanda se puede encontrar un buen salario, pero por lo mismo el arriendo es elevado comparado con otros países de Europa», señala.
Un alquiler para una persona ronda entre 500 y 600 euros al mes, calcula. Una casa se empina a 900 euros, pero generalmente la arriendan entre dos o más personas y se dividen el gasto.
«Si tienes un nivel de inglés más fuerte, vas a poder optar a trabajos mejor remunerados», advierte.
Sin terremoto
Esperanza Flores, 25 años, llegó a fines de marzo a Dublín, la capital de la nación europea. Los primeros días vivía sola, pero por temas de costo ahora comparte habitación con otra persona.
«Aquí están todos en la misma sintonía, la mayoría es gente que viene de otros países y busca oportunidades laborales. No me he topado con malas experiencias», afirma.
Ella trabaja haciendo aseo en habitaciones de hoteles, junto con jóvenes de distintas nacionalidades.
Un factor importante para su aclimatación es la nutrida colonia de latinos y chilenos en la ciudad, que se prestan ayuda entre todos.
«Celebramos el 18 de Septiembre en un lugar que se llama Calabaza Market y estaba lleno; comimos empanadas, anticuchos, completos, tomamos pisco. No había terremoto porque aquí no existe el helado de piña», cuenta con asombro.
¿Cómo anda la seguridad en Dublín? «Dicen que hay algunos sectores donde te pueden robar la bicicleta o el teléfono, pero yo la verdad no he visto, ni tengo amigos o conocidos que hayan tenido que pasar por esas situaciones. La gente en general es muy amorosa y está interesada en conocer de dónde eres», indica la joven.
A la hora del balance idiomático, hasta ahora ha aprendido varias muletillas y palabras propias del gaélico moderno.
«Los irish (NR: irlandeses) hablan un inglés muy rápido, como el español chileno, muy de corrido, de repente es un poco difícil entenderlo, pero tú les preguntas si pueden hablar un poquito más lento y lo hacen», comenta.


