El ex mandatario reavivó los ánimos concertacionistas
Don Ricardo, viejo zorro, lanzó su nuevo gesto: mano en el oído en actitud de alerta.
Los bocinazos recorrían la Alameda y traspasaban la carpa blanca en la que el comando freísta se concentraba a un costado del Hotel San Francisco. El ex Presidente Ricardo Lagos comenzaba a hablar sobre un escenario en que era el único orador y lo hacía sin poder borrar del todo el impacto de la derrota marcado en su rostro.
Momentos antes Lagos había acompañado a Eduardo Frei a un costado del mismo escenario a reconocer el triunfo de Sebastián Piñera. Entonces algo le murmuraba también al ex Presidente Patricio Aylwin que estaba a su lado.
«Quisiera decir que esta coalición que ha gobernado a Chile durante 20 años deja ahora el poder con la frente en alto con lo que fuimos capaces de construir. Recibimos un Chile, como lo dijo en su momento el cardenal Raúl Silva Henríquez, con el alma quebrada», espetó Lagos, mientras la gente apiñada en la carpa comenzaba a recobrar algo de la energía que se les había desvanecido con los primeros cómputos.
Esta vez Lagos no indicó culpables con su dedo índice, pero sí una y otra vez hizo un nuevo gesto, el de escuchar. Una y otra vez colocaba su mano derecha cerca de su oreja e inclinaba el cuerpo como diciendo que está oyéndolos a todos.
«Hoy nos vamos con la frente en alto escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando también que hay un reclamo contra las prácticas políticas. Esta derrota la asumo como ex Presidente de Chile con el orgullo de lo que hicimos», espetó.
En ese instante, Lagos sorprendió y logró vítores: «Estoy disponible como siempre para seguir sirviendo a Chile y los chilenos y escuchando muy bien el mensaje más profundo: termina una etapa histórica en la historia de Chile.
Al bajar de la tarima, Lagos se llevó varios abrazos y mucha gente le gritaba: «¡Grande, Presidente!».
-1988 Ricardo Lagos hizo famoso su dedo índice al apuntarlo contra el general Pinochet.
– Sus mejores frases
«Sé que las victorias tienen muchos padres y las derrotas tienen pocos».
«Haremos una oposición con la grandeza nacional que corresponde porque Chile está primero».
«Los sueños de esta gran coalición están vigentes. Lo seguiremos demostrando día a día en cada una de las tareas que tenemos por delante».
«El sueño no se interrumpe, continúa. La marcha tras la utopía está ahora a cargo de las nuevas generaciones de chilenos».


