La norteamericana Donna Simpson ya marca 275 en la balanza
Yo amo comer y la gente ama verme comer, dice esta mujer de 42 arios, que quiere entrar al Guinness.
El recuerdo de infancia más potente de la norteamericana Donna Simpson es más o menos así: Una madre cariñosa, seca para la cocina, que se esforzaba a diario porque sus hijos comieran bien, rico y, sobre todo, en abundancia. «El alimento era su modo de decirnos (a ella y sus hermanos) que nos amaba», comenta esta mujer de 42 años de New Jersey al diario británico «Daily Mail».
Lo que siguió en la vida de Donna es obvio: fue una niña, una adolescente y una mujer, obesa (ya a los nueve años pesaba 82 kilos). Como es de suponer, en algún minuto también quiso ser flaca. A los 31 años se disponía a operarse, pero una amiga que lo hizo antes falleció en el quirófano. «Esa fue una señal para mí», agrega.
Ahí, simplemente se rindió ante la balanza y ahora, con 273 kilos a cuestas, quiere llegar a los 450 en dos años, y así meterse en el récord Guinness como la mujer más gorda de la historia.
¿Por qué?: «Yo amo comer y la gente ama verme comer. Hace a la gente feliz y no estoy haciendo daño a nadie», afirma Donna. Como si fuera poco, es fanática de un sitio web donde otros gordos la piropean y le mandan regalos para que no baje de peso. Otro acicate para su rara meta, que la tiene ingiriendo 12 mil calorías por día. Lo normal para una mujer de su edad son sólo 2 mil.
Donna ya se inscribió en el Guinness en 2007 como la mujer más obesa en dar a luz. Gracia que obtuvo sólo mediante cesarea y con la intervención de 30 médicos. Pero para repetir la gracia, Donna debe gastar semanalmente unos 750 dólares, que hasta ahora financia cobrando para que la gente la vea comer a través de un video chat. «Puede que sea duro, ya que cuidar de mi hija hace bajar mi peso», razona.


