El laberinto, el ajedrez y la jenga gigante son los favoritos
La socialización ha florecido, cuentala encargada de convivencia escolar.
De esa inquietud surgió un proyecto, que ha logrado mejorar los ánimos en el establecimiento educacional, lo que tiene sumamente contenta a Viviana Cayún, encargada de convivencia del liceo y quien pudo encausar la idea de hacer algo por los alumnos.«Tratamos de que se nos ocurriera algo para ayudar a que no hubiera tanta pelea y que las niñas y niños no llegaran tristes a sus casas», cuenta Alexandra.
Junto a Johan hablaron con algunos compañeros y con Viviana para saber que podían hacer y llegaron a una conclusión: qué mejor que poner juegos en el colegio, pero no cualquier juego. La idea era que con ellos pudieran experimentar, interactuar y generar vínculos.
Con la ayuda de Viviana postularon a unos fondos del programa Territorio Común, que reúne a una serie de fundaciones que financian proyectos que proponen soluciones innovadoras a problemas propios de una comunidad. La idea, según explican desde la Fundación Colunga, es que las soluciones sean diseñadas por personas de esas mismas comunidades o localidades, y así ayudar a fortalecer el tejido social.
El proyecto «Recreos sin peleas» fue tomando forma y le permitió al liceo adquirir unos juegos de madera, algunos bien grandes.
Según cuenta Johan, suena la campana y «todos los niños salen corriendo a la zona de juegos. Ya casi no he visto peleas y ahora se llevan súper bien. Muchos se han hecho amigos».
Viviana destaca que «los resultados hasta ahora son notables. Los niños y niñas no solo se entretienen más, sino que también hemos observado una reducción significativa en los conflictos. La socialización ha florecido, contribuyendo así a un entorno escolar más positivo y enriquecedor porque los juegos hacen que se hagan equipos».
El proyecto, agrega, «es un éxito en todas nuestras jornadas, ya que somos un liceo con casi 700 alumnos en jornada diurna y vespertina. La recepción de los niños fue fabulosa, se han apropiado de ellos y se ha creado un sentido de pertenencia», comenta.
¿Cuáles son los juegos favoritos?
«Entre 5° a 8° les gustan más los juegos de mesa, el ajedrez, la jenga gigante y el laberinto. Hay uno que es la pizarra triple, pero ese es furor entre los de 1° y 4° básico».
Viviana destaca otro beneficio: «Alexandra había notado que habían muchos niños que se aislaban y no compartían con nadie en los recreos. Estos juegos lograron que esos niños se integraran. Había un niño bien bajo perfil, que no jugaba con nadie. Ahora todos los días juega ajedrez y todos lo conocen porque es muy bueno. Incluso ahora estamos haciendo un campeonato de ajedrez».
¿Han detectado otros beneficios?
«Otra cosa muy buena es que ellos se van turnando. Ni siquiera tiene que haber un adulto diciéndoles que suelten el juego. Ellos mismos se organizan y calculan los tiempos para que otros jueguen. Desde hace tiempo queríamos tenerlos. Senda Previene hizo una actividad una vez y los trajo para unos recreos. Averigüé para comprarlos y coticé, pero eran caros y no teníamos recursos. Así que con los fondos de Territorio Común finalmente pudimos comprarlos».


