El emotivo testimonio de Lizardo Garrido en encuentro de ídolos por el aniversario 99 del club
El Chano se reunió con Carlos Caszely, Jaime Pizarro, Yanara Aedo y Arturo Vidal en el Quita Penas, donde David Arellano soñó con fundar el club en 1925.
«Esta es la casa de Colo Colo», dice María Salomé Rojas, 77 años, «colocolina de siempre» y dueña del bar Quita Penas, en Recoleta, mientras le pide a Carlos Caszely que le firme una foto de él con Salvador Allende, tomada en Buenos Aires en la víspera de la primera final de la Copa Libertadores de 1973, contra Independiente. «La Copa que nos robaron», recuerda Caszely al sentarse en la mesa donde ya están instalados Yanara Aedo, campeona de la Libertadores Femenina en 2012, y Jaime Pizarro, campeón de la Libertadores Masculina en 1991. Caszely dice que viene del dentista, sin almorzar, y pide el mejor sándwich de la casa. Le traen un chacarero, «con ají, por supuesto». Luego se sumarán a la tertulia Lizardo Garrido y Arturo Vidal.
El que convoca es otro rostro de siempre. Una voz, mejor dicho: Vladimiro Mimica, relator y hombre de radio, conocido también como el Canta goles, banda sonora de incontables jornadas de fútbol. Todos aceptan la invitación del Club Social y Deportivo Colo Colo, que los reunió para celebrar su aniversario 99 en este lugar. Los Rebeldes de 1925 se juntaron originalmente en el Quita Penas para soñar con la idea del nuevo club, que finalmente fundaron el 19 de abril de 1925 en el estadio El Llano. «David Arellano, Francisco Arellano, Juan Quiñones, Luis Contreras y los demás revolucionarios que partieron en el Quita Penas», dice Mimica. Graban un programa de televisión que será emitido el viernes 19 de abril de 2024, a las 21 horas, en TNT Sports.
¿Por dónde empezar con tanto campeón por metro cuadrado? Fácil. Por la vida misma. Vidal, tricampeón con el equipo del Bichi Borghi en 2007 antes de irse a Alemania, dice que Colo Colo era la única salvación para él y su familia: «Si no, yo estaría en otra parte». Aedo cuenta que jugaba a la pelota con su hermano mayor y se imaginaba haciendo goles a estadio lleno en el Monumental: una ilusión que parecía imposible para una niña de Temuco a fines del siglo pasado. Caszely, quizás el mayor ídolo en la historia del club, dice que «Colo Colo es tan grande que no se puede describir en pocas palabras», pero luego coincide en que el que más se acercó a definirlo fue Luis Álamos, el Zorro Álamos, su entrenador en 1973: «Cuando Colo Colo gana al día siguiente el té es más dulce y la marraqueta es más grande en la mesa de los trabajadores de Chile». Pizarro, capitán el 91 y hoy Ministro de Deportes, dice que el fútbol para él era un bonito juego en el colegio que se transformó en un sueño cuando Bernardo Bello lo llevó a las divisiones inferiores de Colo Colo. En el caso de Garrido, la pregunta de Mimica abre su corazón en dos y lo deja abierto a todos los presentes en el Quita Penas.
El Chano Garrido va a cumplir cincuenta años en Colo Colo. Llegó en 1975, luego de ser rechazado en cinco pruebas de jugadores. Después, en la juvenil, lo mandaron a préstamo a Colchagua, donde conoció a Myriam, su compañera de toda la vida, y a Trasandino, para luego volver en 1979 y ganarse su lugar en la historia hasta su partida en 1992. «Viví años muy buenos y años muy malos, pero sobre todo años maravillosos», dice. El Chano siguió ligado al club en distintas funciones, pero la vida le pasó por encima en los últimos años. En 2018 perdió a su esposa por un cáncer al estómago y él casi se murió de pena, de hecho le dio un infarto del que salió a duras penas, y luego él mismo recibió otra noticia que lo abatió: un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda ante la cual sólo quería rendirse. A mediados de 2022 estaba grave en la clínica y ahí cambió todo. Ahora está mucho mejor. «Dando la pelea», agrega.
«He avanzado en mi recuperación. La verdad es que tengo una enfermedad bastante cruel. Doy gracias a Dios y a mi hija María José porque soy trasplantado y ella fue la que me donó la médula. Estoy tomando muchas pastillas, once pastillas diarias, me tengo que estar controlando cada quince días. Pero ahí es donde aparece nuevamente Colo Colo. Yo había tirado la toalla. Cuando caí y me dijeron lo que tenía, ese proceso lo había vivido con mi esposa. Casi un año, en la misma clínica. Entonces hablé con mis hijos y les dije que no, que no quería hacerme tratamiento, nada. Ellos respetaron mi decisión. Y ahí aparece Colo Colo. En qué sentido: empezaron a llegar mensajes de cariño, de amor, lo que hizo Colo Colo 91, con todos los que jugué yo, y el club que se puso a disposición»
¿Qué hizo Colo Colo 91 por usted, Lizardo?
«Ganamos la Copa Libertadores el 91, jajajá. Tenemos un grupo de WhatsApp, nos comunicamos todavía. Si yo mostrara los mensajes que recibí, a veces con mucho llanto, de verdad que era emocionante. Colo Colo 91 es una familia hasta el día de hoy. Si hay alguno que está medio complicado, dos llamados telefónicos y ahí estamos todos. Por eso digo que mi pensamiento cambió bruscamente. Dije yo quiero seguir viviendo. Por mis hijos, por mis compañeros y por Colo Colo. Para mí Colo Colo es todo, es aire, es respirar. Me devolvió las ganas de vivir. Yo viajo por todo Chile viendo chicos para el club y en todos lados es una cosa maravillosa ser de Colo Colo».
Cuando Garrido termina de hablar está al borde de las lágrimas. Los demás también.


