Periodista gringo desclasificó el brutal plan de inteligencia
Era parte de un experimento de control mental, revela el investigador. Aún no hay desmentido de EE.UU. ni de Francia.
Sin mayor razón aparente, el 16 de agosto de 1951, los habitantes del pueblo Point-Saint-Esprit fueron entusiastas voluntarios del surrealismo. A continuación, algunos delirantes ejemplos:
De pronto, un hombre siente que algo extaño pasa en su vientre. No es indigestión, menos meteorismo. Inspecciona su barriga y ve un montón de serpientes que devoran su caja torácica. Lo sigue otro que ve de sus pies su corazón huir a campo traviesa sin poder alcanzarlo.
Sorprendió, además, el individuo que quiso cumplir el sueño de muchos. El tipo se acercó a una ventana, vio la altura desde su segundo piso, exclamó»ahora soy una avioneta» y se lanzó al vacío.
Nadie entendía nada, máxime cuando los pacientes del manicomio local se dividieron en dos: los que vieron flores rojas crecer desde su cuerpo y los que observaron sus cabezas diluirse en plomo fundido. El resultado es más trágico que una obra cumbre de André Breton: cinco muertos, según el «Telegraph» de la época.
En un principio se culpó al pan baguette que posiblemente traía un hongo alucinógeno llamado «ergot», pero un periodista llamado Hank Albarelli dio con la pista. «Fueron agentes de la CIA los que contaminaron con alucinógenos el pan, como parte de un experimento de control mental para prisioneros de guerra», consignó el investigador para Ansa. «La farmacéutica suiza Sandoz contribuyó con LSD para contaminar al poblado», agregó RIA Novosti.
El investigador recopiló estas enfermizas historias en su libro «Un terrible error: el homicidio de Frank Olson y los experimentos secretos de la CIA durante la Guerra Fría». EE.UU. y Francia, en tanto, aún no entregan información oficial de este triste capítulo de la historia.


