El 7 de Colo Colo anotó el gol del triunfo y jugó con brazalete que decía Vuela alto, angelito, John Salazar Palacios
Conversé todos estos días con él y quiso estar. Está viviendo su duelo también y estamos cien por ciento para todo lo que necesite, explicó Aníbal Mosa.
Aseguran que el legendario entrenador italiano Arrigo Sacchi, hace varias décadas, dijo que ‘el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes de la vida'. Seguramente, porque el juego a veces se convierte en un analgésico para el día a día.
Quizás por eso Carlos Palacios decidió sumarse a la concentración de Colo Colo horas después de saber de la muerte de su sobrino, el pequeño John Salazar, hijo de su hermana Valerie, tras un accidente en casa de su abuelo. Una tragedia que había movilizado a toda la comunidad, pero que no pudo torcer su fatal destino. El niño tenía 4 años.
Las dificultades de la vida empalmaban con las de Colo Colo. El cuadro albo esperaba el regreso de Palacios ante Palestino, después de su convulsionado paso por la Selección chilena. El Cacique necesitaba ganar para recuperar la punta del campeonato y la primera opción de ganar el título.
El futbolista y sus compañeros llevaban una jineta ad-hoc en el brazo: ‘Vuela alto, angelito. John Salazar Palacios'. Antes del inicio el árbitro Mathías Riquelme ordenó que cada jugador ingresara de la mano con un niño o niña. Pero Palacios lo hizo en solitario y llevó los brazos al cielo al pisar el césped. Todo era sensibilidad para él.
Por eso el jugador parecía flotar sobre el terreno de juego en los primeros minutos de juego. Sus botines de color flúor anaranjado se demoraron en tomar contacto con el balón y tuvo que ponerse en ventaja Palestino, con un autogol de Brayan Cortés, para hacerse presente en el trámite, con un pase profundo en el empate de Javier Correa. Luego Ariel Martínez volvió a poner arriba en el marcador a Palestino, antes del descanso.
En la segunda fracción, Colo Colo movió la banca con los ingresos de Alan Saldivia, Guillermo Paiva y Marcos Bolados. Este último fue protagonista: encontró el empate tras un centro de Lucas Cepeda y luego recibió falta penal de Jonathan Benítez.
Carlos Palacios tomó el balón y lo puso en el punto de remate. Arturo Vidal pidió apoyo del público, mientras La Joya recibía el abrazo de sus compañeros antes de enfrentar a César Rigamonti. Se arremangó los pantalones, se secó el sudor de la frente, botó el aire con un largo suspiro y anotó el gol del triunfo con un remate seco a la derecha del portero.
El mediapunta corrió a recibir el cariño de los 1.200 hinchas albos que llegaron a La Cisterna. Besó el escudo de Colo Colo y mostró su sonrisa. Volvió a la cancha y se arrodilló con los brazos al cielo, dedicando a su sobrino el gol que le daría el triunfo definitivo y la punta del torneo al Cacique. A los 61 minutos encontró la paz que buscaba.
Palacios fue reemplazado por Vicente Pizarro entre aplausos de hinchas albos y tricolores. Recibió el cariño de todos. Se quitó las vendas y la jineta en homenaje a su sobrino, saludó al público y se refugió en la banca colocolina para seguir los últimos veinte minutos, hasta el pitazo final del partido. Lo celebró con los brazos en alto, junto a Arturo Vidal.
Después de su hora más compleja, que marcará a su familia para siempre, Palacios eligió jugar para pasar las penas. Registró una asistencia, un gol, dos remates al arco, tres regates, 67 toques a la pelota con un 87 por ciento de efectividad, cuatro pases claves y cuatro de cinco duelos ganados.
Abandonó en silencio el estadio de La Cisterna, pero el presidente de Colo Colo, Aníbal Mosa, resumió las últimas horas del jugador. ‘Conversé todos estos días con él y quiso estar. Está viviendo su duelo también y estamos cien por ciento para todo lo que necesite', explicó Mosa.


