Roberto Ávila habló del estado de salud de la presunta víctima del exsubsecretario del Interior
Mientras, la PDI abrió sumario a los escoltas que dejaron solo a la exautoridad. El caso no afectará los resultados de las elecciones de este fin de semana, según Axel Callís.
«Ella me ha dicho que no tenía relación sentimental previa consentida con él. Llegó a trabajar a comienzos de año al gabinete, en otras dependencias del Ministerio del Interior. Y si existiera, no es un eximente o una atenuante para el hecho», agregó Ávila.
El querellante aseguró que el acoso de Monsalve a su representada comenzó en septiembre. «Son acosos de índole sentimental, sexual, en ese ámbito», aclaró.
Respecto de la cena del 22 de septiembre en el restorán peruano El Ají Seco Místico, Ávila graficó: «Cuando alguien tan importante llama a una funcionaria cuya estabilidad laboral depende de ese jefe, esa invitación casi es una orden. Hay una subordinación jerárquica, no era algo que ella pudiera decir que no simplemente».
Acotó que la mujer «no bebe y que quien induce esa ingesta de alcohol desmesurada es el querellado, el señor Monsalve».
«Lo relevante jurídicamente es que ella estaba privada de voluntad, no tenía ninguna consciencia de lo que estaba ocurriendo. En esos casos, de acuerdo al artículo 361 número 2 del Código Penal, eso es violación».
«Ella, al igual que su familia, somos todos partidarios de este gobierno, aquí no hay ningún propósito ni de la derecha, ni nada, estos son hechos delictuales cometidos por una persona», dice Ávila, quien menciona que el padre de la víctima trabajó en la campaña de Monsalve cuando salió electo diputado por la zona de Arauco.
El reportaje televisivo incluyó el testimonio de la madre de la víctima. «Yo soy una mujer mayor, imagínese. Eduqué a una ingeniera con tanto sacrificio para haber pasado por esto. Entonces, hay que dejar que la investigación siga», refirió.
Cristóbal Ferrer, uno de los periodistas autores del reportaje, reconoce que ubicar a la familia en el Biobío «no fue fácil. Entenderás la sensibilidad del tema».
Anoche, el senador Matías Walker (Demócratas) dijo que «me impactó el reportaje en lo humano y familiar. El daño a la funcionaria y su familia es irreparable. Más allá de lo político. Pero, obviamente, se tendrán que asumir todas las responsabilidades penales, políticas y administrativas».
Repercusiones
Los efectos políticos del caso Monsalve ya se hacen notar en la opinión pública. La encuesta Plaza Pública-Cadem consigna que la aprobación a la gestión del Presidente Boric alcanza el 27%, cinco puntos menos que la anterior medición. En el gabinete, la más afectada ha sido Carolina Tohá, la titular de Interior, que tiene 35% de evaluación positiva, once puntos menos que el anterior sondeo.
Este descenso se da en paralelo a las aristas que se desprenden del caso, como el sumario interno que sigue la PDI para dilucidar el proceder del equipo de escoltas que dejó sin protección a Monsalve el día de la cena.
Pese a los emplazamientos y los efectos inmediatos en las encuestas, el efecto del caso en las elecciones de este fin de semana no será tan notorio. «En general, las conductas de corrupción o de este tipo de delitos no tienen consecuencias electorales en las elecciones locales. Esto es poco sexy para la prensa y la élite. Los casos como el de Hermosilla no influyen en las elecciones locales. En las de alcaldes y concejales, nada. En lo único que podría influir sería en aquellas regiones más grandes, con electorados sobre seiscientos o setecientos mil votos, donde hay candidatos que no se conocen y ahí podría influir, pero es bastante poco probable», dice el sociólogo Axel Callís, director de la consultora Tu Influyes
Añade que lo de Monsalve «es un caso que recién está saliendo y en general las personas no conocen los partidos de los mandatarios. O sea, el gran electorado, no la gente que está metida en política, no sabe que Manuel Monsalve es del PS, por ejemplo, como tampoco saben que Andrés Chadwick es de la UDI. La asociación nombre partido es bastante débil».
En zonas como Arauco -donde Monsalve es muy conocido- «los electores conocen a los candidatos desde hace veinte o treinta años. La relación en las comunas pequeñas con los candidatos es cara a cara, se conocen. Entonces, en esos lugares la influencia de alguien que está en Santiago es cero, no existe».
¿Aunque haya sido diputado?
«Los candidatos locales tienen una relación propia con sus electorados y es anterior a lo político. Las personas de Lebu, Curanilahue, Cañete y Los Álamos se conocen hace muchos años, o sea, los candidatos a alcaldes y concejales de esas comunas son personas que tienen su propia relación con los electorados desde hace mucho tiempo, no pasan por un subsecretario que está en Santiago, de ninguna manera.
Comparado con lo de Hermosilla, plantea Callís, «este es un conflicto de corta duración porque en ese todavía quedan chats y procesos judiciales. La diferencia en este caso y otro sin control es que aquí sí se va a ‘privatizar' todo lo jurídico y va a quedar en una persona que es exmiembro del gobierno y va a ir desapareciendo, al revés del caso Audio, donde van a seguir saliendo nombres que hasta ahora no sabemos quiénes son y qué relaciones tienen con los distintos bloques políticos».
Recalca que «la Fiscalía se va a tomar su tiempo en investigar y lo más probable que cuando comiencen las formalizaciones va a pasar dos o tres meses y vamos a estar metidos en las elecciones presidenciales. Esta agenda se comerá todo lo que pasa ahora».
Sobre un remezón en el gabinete, Callís asegura que «viene un cambio antes del 16 de noviembre porque me imagino que algún ministro o subsecretario va a querer ser candidato al Congreso, entonces para qué adelantar algo que va a ocurrir en dos o tres semanas más. Así no salen dañados».


