Un gancho rebotó en el casco y me golpeó la espalda; me quebró cinco vértebras, cuenta Pablo Mallea
Conducía su moto por Santiago Centro cuando en una luz roja sufrió el accidente.
Lo último que recuerda con nitidez Pablo Mallea Tobar del 28 de mayo del 2022 es él detenido en su moto Keeway en la luz roja de la intersección de Alonso Ovalle con Arturo Prat, en Santiago Centro. Las siguientes imágenes aparecen más difusas, como flashazos. ‘Me desperté en el suelo. Un señor me decía ‘no se mueva, no se mueva».
Luego Pablo perdió la conciencia nuevamente y despertó días después en el hospital de la Mutual de Seguridad. Sus dos hijos lo miraban y lloraban. ‘Me dijeron que gracias a Dios estaba con el casco. Me contaron que desde la vereda cayó de raíz un plátano oriental hacia la calle. Un gancho pesado rebotó en el casco y me golpeó la espalda. Me quebró cinco vértebras y luego, según me contaron, salí eyectado y quedé botado a cuatro metros de la moto. Los doctores me explicaron que la (vértebra) T11 se desintegró y me cortó la médula'.
Con el correr de los días recibió el diagnóstico definitivo. ‘Los médicos me dijeron que había quedado parapléjico. Que no volvería a caminar. No tengo sensibilidad de la cintura para abajo. Me puede caer agua hirviendo en las piernas o los glúteos y no siento nada'.
La demanda
En agosto del 2022 Pablo Mallea presentó una demanda por indemnización de perjuicios contra la Municipalidad de Santiago y la constructora Cosal en el 24° Juzgado de Garantía de Santiago. Con su abogada Vania Navarrete acusa a la primera de ‘responsabilidad extracontractual por falta de servicio', pues el plátano oriental estaba ubicado en una calle bajo su jurisdicción. También responsabilizan a la empresa, ya que de acuerdo con los documentos entregados por el municipio, tenía a su cargo la mantención del área de aseo y ornato de la comuna.
‘La causa ya pasó la etapa probatoria. Sin embargo, la Municipalidad interpuso un recurso de apelación, por lo que mientras no sea fallado, el Tribunal no puede dictar asistencia', indica Vania Navarrete.
¿Por qué?
‘Nosotros solicitamos a la alcaldesa (Irací Hasler, representante legal de municipio) absolver posiciones. Ahí presentaron el recurso. El municipio en primera instancia mostró voluntad de conversar ciertos términos, pero nunca ha ofrecido algo real. Dijeron que tal vez podían pagar entre 20 y 30 millones de pesos. Pero Pablo no está en condiciones de aceptar ese monto. De ser una persona autónoma y hacer una vida normal hasta ahora no ha podido volver a trabajar. Él necesita al menos 400 millones de pesos'.
Volver a empezar
Hasta el 28 de mayo del 2022 Pablo se desempeñaba como asistente técnico en la PDI. ‘Hacía labores administrativas. Estaba encargado de despachar documentos, de ir al banco a hacer depósitos, retirar chequeras. Cumplía funciones de junior en realidad y mi cargo es el equivalente al grado 16 en el escalafón de la institución'.
Había obtenido permiso de su jefatura para trabajar como conserje los fines de semana en un edificio de Santiago Centro. ‘Ese sábado me llamaron para pedirme que hiciera un reemplazo y, como necesitaba la plata, fui. Ahí cambió mi vida para siempre'.
Antes de darlo de alta, en la Mutual le enseñaron a desplazarse en silla de ruedas y a desenvolverse. ‘Puedo subir y bajarme de la cama sin problemas, ir al baño', cuenta.
Sin embargo, no regresó a su departamento, porque no está habilitado para minusválidos. ‘Me vine a vivir a la casa de mis padres en el Lago Rapel. Mi mamá también andaba en silla de ruedas y falleció el 2021. Yo estoy utilizando su pieza y el baño que está adaptado a mis necesidades'.
Hace un año se emparejó y se compró un auto habilitado para su nueva condición. Pese a que continúa con licencia médica, dice que se siente preparado para volver a trabajar. ‘La PDI sigue pagando mi sueldo, pero lo que quiero es retomar mi pega. Sentirme útil. No quiero ser un estorbo para nadie. Ellos quedaron de evaluar mi situación para reubicarme'.
Las secuelas sicológicas, agrega, persisten. ‘A veces me desanimo, pero en general tiro para arriba. Lo que me molesta es que desde el municipio nunca me han contactado ni siquiera para preguntarme cómo estoy, si necesito algo. Ellos reconocieron su error. Cómo será que después de mi accidente la municipalidad reemplazó los cinco árboles restantes de esa cuadra por unos nuevos'.
Desde el municipio se excusan de dar declaraciones. ‘El equipo jurídico prefiere no pronunciarse porque la causa sigue abierta', afirmaron.


