A Óscar Cáceres el azar le devolvió la sonrisa que perdió el 27/F
Al principio le costó convencer a su esposa para que fueran a jugar y al final fue ella la que le dio la suerte. El premio nos viene como anillo al dedo, dice.
El viernes 11 de junio, el mismo día que empezó el Mundial, Óscar Cáceres convenció a su esposa, Natalia Pérez, para que aceptaran la invitación que les había llegado del Casino Enjoy de Pucón para festejar sus cumpleaños. Tres meses antes, el terremoto había destruido su casa en Talca y desde entonces todo se había vuelto un poco más oscuro. Era la instancia perfecta para distraerse un rato.
Finalmente fueron. Y apenas llegaron empezaron a dar vueltas por el recinto, hasta que Óscar, ingeniero de 65 años, se fijó en las máquinas tragamonedas. Específicamente en la Quick Hit, cuya apuesta mínima es de 10 pesos. Arriesgado, el hombre hizo la apuesta máxima: mil 500 pesos por cada vez que jalaba la palanca.
Óscar tenía 30 oportunidades. En la primera no le coincidió ninguna de las figuras. Al segundo intento le dijo a su mujer que apretara la manilla y cuando lo hizo la máquina empezó a emitir una estridente música, mientras aparecía escrita la suma ganada: 20 millones 445 mil 400 pesos.
A los pocos segundos apareció una señorita con una botella de champaña y cotillón.
«Fue tremendo. De la nada nos ganamos este premio, que para las circunstancias en las que estamos, nos cayó como anillo al dedo», recuerda Cáceres
El hombre recuerda con claridad la madrugada del 27 de febrero, cuando junto a su esposa dormía tranquilamente en su hogar, ubicado en un fundo cerca de Pelarco. Cuando empezó el terremoto, tuvieron apenas un minuto para salir al patio antes de que la casa de desplomara.
«Era de adobe, de más de 70 años. Grande, de estilo colonial, preciosa. Vivíamos ahí hace unos 16 años, por eso la pérdida fue material y emocional», dice el ingeniero, que junto a su familia tuvo que arrendar una casa en Talca. «Teníamos presupuestado empezar a construir nuestra casa entre septiembre y octubre, pero con esta ayuda vamos a adelantar los trabajos. Se nos alivió mucho la carga».
El otro que se mostró feliz fue el gerente del Casino de Pucón, Álex Jiménez. «Ellos son clientes nuestros, así que estamos felices de entregarles este pozo».
-¿Cada cuánto se entregan estos montos?
-Normalmente, cada dos semanas, pero con montos que varían. Estas máquinas son progresivas, es decir, hay un monto que se va acumulando con todas las apuestas y de repente sale. Es azar.
-¿Si uno apuesta 10 pesos y gana, se puede llevar 20 millones?
-No, la máquina dice que para acceder al pozo máximo, el jugador debe apostar el monto máximo. Ese es el requisito.
«Pura suerte»
«Estas máquinas se tragan las monedas y casi nunca las escupen. Son controladas por softwares, pero uno juega con pura suerte, a diferencia de los juegos de mesa que son de estrategias», dice Teresita Reyes, fanática de las tragamonedas.


