Carcuro, agorero, Solabarrieta y Sagrado, cachetones; y Amaro, un doble agente. A exigirle una definición.
Qué decir de TVN en estos días. Aparte de que privaron al pueblo chileno de gozar con todos los partidos del Mundial, parecían tener un contrato premonitorio para transmitir sólo los encuentros más podridos del campeonato como, por ejemplo, el infame Inglaterra-Argelia. Ayer, con Chilito la cosa cambió. N
o obstante, bastante atípica fue la transmisión del triunfazo de ayer, tanto durante el partido contra Suiza como durante el resto del día. A saber:
Debutó la contramufa.- Cuando el cronómetro consumía los últimos segundos y un suizo enfrentó solo (y cuando digo solo me refiero a solo) a Claudio Bravo, Carcuro vio cernirse la desgracia que siempre cae sobre nuestras selecciones en los últimos minutos de juego y dijo, en un hilo de voz: «Medel no pudo salir. queda con ventaja el equipo suizo. aquí viene el empate. aquí viene el empate. ay, se lo comieron. ¡menos mal que se lo comióóóóóóóóó!».
Como finalmente el gol no se produjo, no sería mala idea que el relator cada vez que presintiera un tanto en contra lo vaticine, como una manera de impedirlo. A estas alturas ninguna cábala está de más.
Pechos de paloma.- Durante España-Honduras Francisco Sagredo y Fernando Solabarrieta todo el rato trataban de hacernos creer que Chile es, de la noche a la mañana, una potencia futbolística mundial. Decían cosas como «lo malo para España es que cierran con Chile». En el fondo están prendiendo las mismas velitas que los hinchas acá en Chile y en Sudáfrica, pero aparentan sentir que el paso a la segunda fase ya está abrochado, que ganaremos poco menos que con la camiseta. Tamaño canchereo lo pulverizó el español Villa, que para la transmisión oficial dijo que ahora sólo había que seguir con el «trámite» y ganarle a Chile. A agrandados, agrandado y medio.
Que se defina Amaro.- Después vino «24 horas» con el triunfalismo chorreando por la pantalla. A propósito y antes de que se me olvide, de cara al decisivo partido contra España, propongo empezar una campaña nacional para que Amaro Gómez-Pablos se defina de una puñetera vez. Joder, que este tío me tiene mal con su acentito, que ni siquiera los españoles más españoles usan. Ya lo sabéis, chaval, tenéis hasta el jueves por la noche para decidiros si apoyar públicamente a Chile o a España. De lo contrario, no planteo que te den un sopapo en el careto pero sí puedes arriesgar que a te digan guarripanda, culichichi, dondorondón o chiquilicuatre


