Actual gobernador se impuso cómodamente a Francisco Orrego, que obtuvo 44,97%
Chile está cansado de violencia, aprendamos a tratarnos bien, con cariño, dijo el abogado, que con este nuevo período enterará 12 años al mando de Santiago.
Unos 100 metros separaban el comando de Claudio Orrego Larraín, ubicado en calle Nueva York 25, de la Gobernación regional metropolitana, situada en Bandera 46. En medio del pasaje Club de La Unión, con la gobernación de fondo, se instaló el pequeño escenario que transformó en una fiesta los resultados que dieron el triunfo a Orrego, Claudio, que con 15.371 mesas escrutadas en la RM (99,98%), logró 2.516.097 votos (55,03%) frente al candidato de Chile Vamos, Francisco Orrego Gutiérrez, que consiguió 2.055.959 sufragios (44,97%).
Aunque los resultados iniciales parecían estrechos, los gritos de júbilo de los adherentes en calle Nueva York se escucharon con el primer cómputo oficial. Con el 4,78% de las mesas escrutadas, a las 18.45, Claudio se imponía con el 53,06% versus 46,94% de Francisco. Con agua, café, fruta y frutos secos, el gobernador y los alcaldes oficialistas, ganadores el 27 de octubre, siguieron los resultados en el comando, situado en un quinto piso. A ratos, Orrego se encerraba en una pequeña oficina con sus asesores, a preparar dos discursos: uno por si perdía, y el triunfante, que finalmente pronunció. A las 19.15 el lugar ya era una fiesta. ‘Palo, palo, palo, palo bonito palo e' vamos con Claudio otra vez', coreaban los jefes comunales capitaneados por Tomás Vodanovic, a la espera de que apareciera el triunfador de la RM. Ovacionado, el triunfador llegó al centro de los festejos.
Lo primero que dijo que fue su rival, Francisco, lo había llamado para felicitarlo, y expresó que ‘esta fue una elección de la región, no un plebiscito ni del gobierno ni otra primaria presidencial, fue una elección para los santiaguinos (.) Hoy día ha ganado la moderación por sobre la polarización, la cooperación por sobre la confrontación, y el diálogo por sobre el insulto', y abogó por el buen trato y el respeto: ‘Chile está cansado de violencia, no solo física sino también verbal. Por favor, aprendamos a tratarnos bien, a tratarnos con cariño, con respeto y nunca más insultos a nadie, menos a las mujeres', aplausos. Luego habló de la crisis de confianza en la política. ‘Tenemos que reconquistar la confianza de la gente y eso no se hace con más peleas, se hace con más trabajo, desde el terreno, no se hace hablando, se hace escuchando', y enumeró las obras que planifica concretar para la Región Metropolitana.
‘Gracias y a partir de mañana, a trabajar', finalizó. A esa hora, la voz ya se notaba cansada, aunque no por eso, menos entusiasta. A las 19.40, no cabían más personas en el pequeño escenario. Tomás Vodanovic era la sensación, perseguido por medios y seguidores, parecía a veces el triunfador de la jornada. Cuando abandonó el comando, pasadas las 21 horas, el gobernador parecía haber perdido lo único en un día de victorias: ya no tenía voz. Eran los momentos culmines de una jornada tensa. Los cuestionamientos por utilizar en su campaña antiguos videos junto a alcaldes de Chile Vamos durante actividades públicas propias de su cargo, persiguió a Claudio Orrego durante la jornada, momentos que aprovechó para reiterar que su campaña era transversal e independiente. Después de sufragar en Peñalolén, comuna de la que fue alcalde entre 2004 y 2012, y rodeado de los mismos jefes comunales con los que festejó su victoria, Orrego repetía como un mantra que ‘vamos a trabajar con los 52 alcaldes y alcaldesas, no importa su color político'. Con tantos énfasis en su independencia, estuvo en suspenso durante la tarde la confirmación a una invitación que le habrían hecho para asistir a La Moneda, lo que finalmente no se concretó.


