Juan Carlos Sepúlveda sufrió accidente que lo dejó tetrapléjico mientras cursaba Ingeniería Civil Electrónica
Su profesor, Alejandro Navarro, explica que el aparato permite que quienes no ven hagan experimentos eléctricos.
En su regreso, debía realizar su práctica profesional. Así surgió un trabajo conjunto entre el Departamento de Física y el programa de inclusión de la universidad. Durante esta práctica, Juan Carlos desarrolló un dispositivo que transforma mediciones visuales en auditivas, utilizando placas de desarrollo y código de programación. El resultado fue un voltímetro con audiolectura, que permite a personas con discapacidad visual obtener información de voltaje a través del oído.
El profesor Alfredo Navarro, del Departamento de Física, detalla: «La idea es transformar lo visual en auditivo. Esto lo hacemos porque trabajamos con estudiantes ciegos de distintas carreras. Teníamos que diseñar herramientas que les permitieran realizar sus trabajos».
Juan Carlos asumió el reto de programar las placas de desarrollo y fabricar dispositivos que adaptaran las mediciones visuales para ser percibidas por otros sentidos.
El dispositivo creado muestra la información en pantalla y, al presionar un botón, reproduce el voltaje medido mediante audio. Por ejemplo, el aparato puede decir «3.3 voltios» o «2.0 voltios», facilitando que personas ciegas puedan participar en experimentos que requieren mediciones eléctricas.
Tras casi dos décadas alejado de la electrónica, este alumno enfrentó el desafío de actualizar sus conocimientos. «Juan Carlos tenía la electrónica de hace 20 años. Es como comparar un iPhone con un teléfono del 2004, que en la mayoría ni siquiera venían a color», dice Navarro.
Con el apoyo de Mauricio Aravena, estudiante de magíster y monitor en el laboratorio, Juan Carlos aprendió nuevas tecnologías y lenguajes de programación.
Las limitaciones físicas también representaron un obstáculo. «Programar requiere mucho de teclear códigos, y eso le costaba bastante. Sin embargo, con la capacitación que recibió de Mauricio y su propia dedicación, logró avanzar», añade Navarro. «Él es usuario de silla de ruedas, tiene movilidad muy reducida, o sea, es muy poco lo que él puede mover. Mueve un poco su cabeza. Su mano derecha tiene un poco más de movilidad con la que puede manejar el teclado y el mouse, pero aún así tiene bastantes dificultades», cuenta.
El profesor Navarro destaca que «en su situación, fue un logro significativo. Considerando su movilidad limitada y que tenía conocimientos de electrónica desactualizados, lograr crear un instrumento funcional es un gran mérito».
Además de completar su práctica profesional, Juan Carlos retomó una asignatura pendiente. «Tuve que estudiar mucho para ponerme al día y aprobar Administración de la Producción con un 78%». Su meta es terminar su proyecto de título el próximo año y seguir avanzando en su carrera. «Además, me sirvió para recordar programas como Word y Excel».
Juan Carlos, después de tantos años fuera de la universidad, ¿cómo volver a las aulas?
«No fue nada fácil, partiendo por el traslado y por los obstáculos que se deben sortear cuando mi universidad es tan grande, pero siempre tuve el apoyo de los compañeros, alumnos y por supuesto mi familia, que siempre estuvo presente en cada meta que me proponía en estos más de 15 años. Y, por otro lado, enfrentarme nuevamente al estudio, a la rigurosidad y a la constancia. Se me hizo muy complejo en un comienzo, sin embargo, con horas y horas dedicadas a estudiar y nivelarme con mis compañeros, poco a poco fui encontrando la forma de tener buenos resultados» .


