Historias en Palestino del técnico campeón de la Copa Sudamericana
Dos años después de su paso por Chile, el religioso y cabalero entrenador argentino se coronó a nivel internacional con Racing.
El fútbol chileno siempre encuentra un motivo para celebrar, aunque no sea protagonista de las últimas grandes historias del deporte a nivel internacional. La coronación de Racing Club como campeón de la Copa Sudamericana, después de 36 años sin laureles internacionales, se vivió como propia a este lado de la cordillera de los Andes.
No solo por Gabriel Arias, ex seleccionado chileno. Palestino tuvo al técnico Gustavo Costas y al delantero Maximiliano Salas en la campaña 2022, ambos puntales en la obtención del cuarto lugar del Campeonato Nacional. Cuentan en La Cisterna que Salas le adelantó a Costas que algún día lo vería en un equipo grande. Y Costas le contestó que él también esperaba dirigir a un grande, que quizás se encontrarían. El técnico se llevó a Maxi en 2023 y este fue titular el sábado en la final ante Cruzeiro.
¿Se acuerda de ese equipo del Tino? Nada mal. Daniel Sappa en portería; Brayan Véjar, José Bizama, Cristián Suárez y Vicente Fernández; Bryan Carrasco, Agustín Farías, Ariel Martínez y Jonathan Benítez; Maxi Salas y Bruno Barticciotto. Terminó cuarto esa temporada. Costas estaba en la conducción.
Pero el técnico de 61 años, hincha de Racing y reconocido por el ímpetu con que vive los partidos al borde de la cancha, dejó mucho más en su paso por Chile. «Fue una persona que se acomodó muy rápido a la idiosincrasia de Palestino, un club especial donde más que lo deportivo nos mueve representar a Palestina. Y ese tema lo tomó como suyo», explica Fernando Aguad, presidente del fútbol tricolor y accionista mayoritario.
«A los palestinos nos encanta y nos interpreta su manera de vivir el fútbol y lo apasionado que es. Era un espectáculo verlo y nos gusta ese tipo de técnico, que sufre y celebra con los jugadores, que festeja el gol como un hincha más y sentí mucha nostalgia al verlo en la final. Ojalá haya sentido que de alguna manera había todo un pueblo detrás de él, porque aquí en Chile estábamos todos, todos los palestinos preocupados de la final», agrega Aguad.
El timonel de Palestino mensajeó a Costas antes y después de la final, para expresarle su alegría. Cuando el argentino dejó la banca árabe, para asumir como seleccionador de Bolivia, se llevó guardado un regalo muy especial, como testimonio de la fe que comparten.
«Él era muy cabalero, de los técnicos más cabaleros que he conocido. Y también muy religioso. Por esas casualidades, cuando estuvo en Alianza Lima, se hizo devoto del Señor de los Milagros, como el noventa por ciento de los peruanos. Yo tengo familia en Perú, también soy devoto. Mi señora me envió un set de imágenes muy bonitas y se las di a Gustavo. Él siempre las llevaba y guardaba en su bolsillo, en los partidos», asegura el dirigente.
En la final, Costas lució un pin en su camiseta con la imagen del llamado Cristo Moreno, que marcó sus glorias como entrenador. «Creo mucho en Dios y en el Señor de los Milagros, que conocí en Lima, porque ahí empecé a ganar campeonatos», reconoció el DT hace unos años.
El argentino antes fue jugador e incluso mascota de Racing Club. «Fui a verlo el año pasado, cuando estaba peleando el título con Godoy Cruz y era igual que en Palestino. Intenso, hincha, vivía el partido como si fuera un jugador. Lo veía corriendo para acá y para allá. Un día le dije que estaba bajando como siete kilos por partido», recordó Roberto Bishara, que fue técnico de la categoría Proyección mientras Costas estuvo en Chile.
«Ahora está viviendo el sueño de una persona que es hincha de un equipo. Es como una película, porque salió del club de sus amores, dio una vuelta larga y regresó para ser campeón de la Copa Sudamericana», reflexiona el ex zaguero.
«Teníamos comunicación directa, entrenábamos en la cancha del lado. Era profesional, miraba mucho al rival, era súper sencillo y simple para el mensaje. Directo, pragmático, intenso. Lo veías entrenando el lunes y luego el sábado o domingo en el partido, de la misma forma. Lo que más destaco es su manejo de grupo», añade Bishara.
No solo por Gabriel Arias, ex seleccionado chileno. Palestino tuvo al técnico Gustavo Costas y al delantero Maximiliano Salas en la campaña 2022, ambos puntales en la obtención del cuarto lugar del Campeonato Nacional. Cuentan en La Cisterna que Salas le adelantó a Costas que algún día lo vería en un equipo grande. Y Costas le contestó que él también esperaba dirigir a un grande, que quizás se encontrarían. El técnico se llevó a Maxi en 2023 y este fue titular el sábado en la final ante Cruzeiro.
¿Se acuerda de ese equipo del Tino? Nada mal. Daniel Sappa en portería; Brayan Véjar, José Bizama, Cristián Suárez y Vicente Fernández; Bryan Carrasco, Agustín Farías, Ariel Martínez y Jonathan Benítez; Maxi Salas y Bruno Barticciotto. Terminó cuarto esa temporada. Costas estaba en la conducción.
Pero el técnico de 61 años, hincha de Racing y reconocido por el ímpetu con que vive los partidos al borde de la cancha, dejó mucho más en su paso por Chile. «Fue una persona que se acomodó muy rápido a la idiosincrasia de Palestino, un club especial donde más que lo deportivo nos mueve representar a Palestina. Y ese tema lo tomó como suyo», explica Fernando Aguad, presidente del fútbol tricolor y accionista mayoritario.
«A los palestinos nos encanta y nos interpreta su manera de vivir el fútbol y lo apasionado que es. Era un espectáculo verlo y nos gusta ese tipo de técnico, que sufre y celebra con los jugadores, que festeja el gol como un hincha más y sentí mucha nostalgia al verlo en la final. Ojalá haya sentido que de alguna manera había todo un pueblo detrás de él, porque aquí en Chile estábamos todos, todos los palestinos preocupados de la final», agrega Aguad.
El timonel de Palestino mensajeó a Costas antes y después de la final, para expresarle su alegría. Cuando el argentino dejó la banca árabe, para asumir como seleccionador de Bolivia, se llevó guardado un regalo muy especial, como testimonio de la fe que comparten.
«Él era muy cabalero, de los técnicos más cabaleros que he conocido. Y también muy religioso. Por esas casualidades, cuando estuvo en Alianza Lima, se hizo devoto del Señor de los Milagros, como el noventa por ciento de los peruanos. Yo tengo familia en Perú, también soy devoto. Mi señora me envió un set de imágenes muy bonitas y se las di a Gustavo. Él siempre las llevaba y guardaba en su bolsillo, en los partidos», asegura el dirigente.
En la final, Costas lució un pin en su camiseta con la imagen del llamado Cristo Moreno, que marcó sus glorias como entrenador. «Creo mucho en Dios y en el Señor de los Milagros, que conocí en Lima, porque ahí empecé a ganar campeonatos», reconoció el DT hace unos años.
El argentino antes fue jugador e incluso mascota de Racing Club. «Fui a verlo el año pasado, cuando estaba peleando el título con Godoy Cruz y era igual que en Palestino. Intenso, hincha, vivía el partido como si fuera un jugador. Lo veía corriendo para acá y para allá. Un día le dije que estaba bajando como siete kilos por partido», recordó Roberto Bishara, que fue técnico de la categoría Proyección mientras Costas estuvo en Chile.
«Ahora está viviendo el sueño de una persona que es hincha de un equipo. Es como una película, porque salió del club de sus amores, dio una vuelta larga y regresó para ser campeón de la Copa Sudamericana», reflexiona el ex zaguero.
«Teníamos comunicación directa, entrenábamos en la cancha del lado. Era profesional, miraba mucho al rival, era súper sencillo y simple para el mensaje. Directo, pragmático, intenso. Lo veías entrenando el lunes y luego el sábado o domingo en el partido, de la misma forma. Lo que más destaco es su manejo de grupo», añade Bishara.


