Se hacen en Colina y fueron diseñados por Rodrigo Alonso
Es un proyecto de negocio inclusivo y de comercio justo que lleva adelante el área de innovación de Un Techo para Chile.
La genialidad, llamada ARMO, la puso a disposición del área de Innovación de Un Techo para Chile, con quienes junto a pobladoras del campamento Los Aromos de Colina armaron la fábrica de donde salen estos zapatos para ser vendidos en un stand que tienen en el Sodimac de Avenida Kennedy y otras tiendas de diseño especializadas. Les ha ido tan bien que, aparte de venderse como pan caliente en Chile, tienen contactos para exportarlos a siete países aproximadamente.
Alonso cuenta que tras llegar a la idea final del producto perfectamente podría haber mandado a armarlos a China y el margen de ganancias podría haber sido jugoso para su bolsillo, pero prefirió armar este negocio inclusivo, de comercio justo, que busca finalmente que las mujeres pasen de ser empleadas a dueñas de la empresa.
«Hace mucho rato que quería generar una ayuda duradera, que no sea sólo tapar una gotita o de dar plata sin saber el destino de esa plata. Trabajamos, entonces, la idea de hacer microfábricas con la gente del área de innovación de Un Techo para Chile. La idea es que la experiencia se repita en otras poblaciones fabricando nuevos productos», dijo Alonso.
Hace tres meses que los zapatos están a la venta, pero antes que vieran la luz sus creadores tocaron puertas en varias partes donde no le creyeron al proyecto. Claro que otras empresas, como Sodimac y Lan, pusieron recursos que, sumados a lo que consiguieron con el Gobierno, reunieron 7 millones de capital inicial.
«Elegimos poner la primera microfábrica en este campamento porque ya habían hecho iniciativas de emprendimiento que nos permitían confiar en su organización y en el liderazgo que tenían», comentó Andrés Iriondo, encargado de desarrollo comercial del Centro de Innovación de Un Techo para Chile.
Raquel Legué es la líder entre las pobladoras que aceptaron el desafío de emprender y fabricar estos zapatos armables. Partieron de cero, sin saber usar las máquinas de coser ni nada en materia de calzado. Se capacitaron con el zapatero Jorge González. «Al principio creíamos que no íbamos a dar, que no iba a resultar. Empezamos haciendo dos zapatos y, de a poquitito, llegamos a 15 pares. Nos levantábamos a las 5 de la mañana para empezar a producir y hasta que llegamos a un promedio de 100 pares semanales», contó la pobladora.
Lehué cree que con este proyecto han dado un gran salto en sus vidas para salir de la pobreza y ahora apuestan que en un futuro, estimado en un par de años, puedan manejar solas las riendas del negocio. «Esta es una oportunidad que se da muy pocas veces en la vida y sabemos que hay que aprovecharla a concho. Por eso todo lo que estamos ganando lo ahorramos para reinvertirlo y sabemos que en algún momento podremos disfrutar lo que estamos sembrando», comentó Raquel.
Son muy onderos y no sólo por lo original de sus estampados y colores. Estos zapatos son armables y si le dan ganas les puede cambiar la capellada, la parte de arriba, y le queda un par nuevo. Esa gracia es única en el mundo y patentada por el diseñador Rodrigo Alonso, quien ya se hizo internacionalmente famoso por la creación del saco de dormir con forma humana, entre otros productos (ver recuadro).
-La presentación del modeloEn una caja delgada y en tres partes
Un zapato ARMO viene en una delgada caja que ocupa muy poco espacio en un clóset.
El modelo consta de tres partes: la suela y otras dos partes del capellado. Se unen por cierres de la marca YKK, «que son los más resistentes y de alta calidad para el mercado mundial», dijo Alonso.
Los zapatos cuestan 23 mil pesos y se puede comprar por separado el capellado por 7.900 pesos. «Ahora vamos a hacer la temporada de invierno que viene con telas impermeables para la época. También se podría hacer de cuero, pero el costo del zapato sería elevado», contó Alonso.
-Diseños top
Desde el saco al basurero
«Todos lo que hago es original, nada es copiado», aclara Rodrigo Alonso, quien a través de su empresa de diseño Musuc House, ofrece productos que, aparte de su creatividad, no dejan de llamar la atención.
Por ejemplo, el saco de dormir con forma humana, con brazos y piernas (ver foto), que permite un descanso más cómodo y que ya está a la venta en más de una veintena de países. También tiene asientos y un basurero con materiales reciclados, es decir, un basurero fabricado con basura.


