En la categoría ancestral campesino el Gran Oro lo obtuvo un productor de Villa Alegre
Esta es una empresa familiar en la que trabajamos todos. Para la vendimia cosechan mis hijos y mis nietos, dice Guido Perucich, de la viña que ganó la categoría ancestrales.
«Tradición es mantener lo que crearon nuestros antepasados, un cariño especial por el vino. El vino no es llegar y hacerlo. La gente no entiende a veces que hay tanto detalle chico que hay que ver para que salgan bien las cosas, partiendo por hacerlo todo con cariño desde la vendimia, el cuidado de la uva y la selección para los distintos vinos que quieres hacer. Y, por cierto, no meterle pura química como se hace a veces».Esta suerte de declaración de principios es la que guía a Guido Perucich en la elaboración de su vino «Reserva Perucich Cabernet Sauvignon 2017», con el que ganó la medalla Gran Oro en la categoría «Ancestral campesino» del «Catad´Or Wine Awards 2024». La categoría premia a los mejores vinos elaborados por pequeños productores campesinos y el Gran Oro es la mayor distinción que se puede recibir.
En la 29 versión del concurso se recibieron cerca de 1.300 muestras de 17 países, las que fueron evaluadas por más de 80 expertos internacionales según las normas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), y en la modalidad a ciegas, es decir, que los jurados no saben el nombre de la viña que produce el vino que están probando. El concurso, cuya premiación se realizó el sábado en el Casino Monticello, tiene además una categoría de espirituosos que este año vivió su cuarta temporada.
En la categoría ancestral participaron 160 muestras de productores de todo Chile, desde Arica a Cautín. Estos vinos, evaluados anónimamente junto con todas las demás muestras, obtuvieron cuatro medallas Gran Oro y 40 de Oro. Se trata de productores que son apoyados con asistencia técnica y de comercialización por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap).
«Cuando decidimos incorporar en pleno a estos productores estábamos seguros de que podían producir vinos maravillosos. Esta medalla es un mensaje al consumidor y al comerciante, una certificación de que este vino fue probado y fue bien evaluado, que está bien hecho y va a producir placer», dice Pablo Ugarte, director ejecutivo de «Catad Or World Wine Awards».
«Estamos muy orgullosos por estas y estos productores con los que trabajamos. Son más de 50 medallas y tres trofeos en distintas categorías; vinos de distintos valles, producidos por mujeres y otros vinos tradicionales y patrimoniales como el pajarete de Atacama», señala el director nacional de Indap, Santiago Rojas.
El vino que produce Guido Perucich proviene de Villa Alegre, Región del Maule, específicamente del sector de Liucura, en un predio plano de suelo franco arcilloso y cercano a los ríos Putagán y Loncomilla. Allí Perucich tiene dos hectáreas de carménère y dos de cabernet sauvignon, parras estas últimas con las que ganó el premio.
«Hoy tengo cuatro hectáreas, repartidas dos y dos entre carménère y cabernet sauvignon. Tenía diez, pero tuve que arrancar buena parte porque las viñas grandes pagan muy mal la uva y el negocio no me daba. Por eso me decidí a elaborar el vino con mi propia uva, la que antes vendía, para ver si mejoraba mis números», dice.
La apuesta le funcionó, porque tanto con el cabernet como con el carménère han recibido premios. «Esta es una empresa familiar en la que trabajamos todos. Para la vendimia cosechan mis hijos y mis nietos, porque para el pequeño productor es muy difícil acceder a mano de obra. En cuanto al proceso tengo la ayuda de Indap y de mi enóloga particular Paola Valverde», cuenta.
Perucich describe su vino: «Es un cabernet sauvignon de 2017 que tiene 12 meses en barrica. Seco, de taninos agradables en boca y en nariz notas a frutos rojos, ideal para acompañar carnes».
La historia de este pequeño productor partió en Croacia, de donde es originaria su familia. «Mi padre llegó de ese país y luego estudió arquitectura en Trieste, Italia, y a los 20 años un tío lo trajo a trabajar a Chile. Llegó a Punta Arenas allá por el 1900 y desde ahí se vino a Villa Alegre donde conoció a mi madre, que pertenecía a una familia de viñateros, por lo que manejaban muy bien esa tradición», cuenta el productor de 80 años.
Hacia 1965 Perucich se instaló en el predio de Liucura, aún con parras centenarias, algunas de las cuales reemplazó hace 30 años por las que hoy tiene, en busca de mejores retornos.
«Mis abuelos son villalegrinos de cepa, aquí tenían sus viñas. Nosotros nos criamos debajo de los árboles y debajo de las viñas», recuerda.
Comercialmente, Viña Perucich (https://acortar.link/YU0MC3); IG:@vina.perucich) se focaliza en la venta en muestras, exposiciones o ferias especializadas.


