Cameron enfrenta hasta cadena perpetua por la venta de cocaína
Aunque creció en un ambiente de estrellas, el primogénito del actor se hizo adicto desde la adolescencia, se farreó una chance en el cine y ahora arrastró a su novia a la cárcel.
A Cameron Douglas le cae de cajón el mote de «pastel». A los 31 años, el hijo mayor de Michael Douglas ya acumula una larga, triste y pública historia de drogadicción iniciada el año 1993, cuando siendo apenas un adolescente fue detenido en Nueva York por comprar cocaína. Proveniente de una familia acostumbrada a los flashes (su madre, Diandra Luker, fue modelo y su abuelo, Kirk, es aún una leyenda viviente de Hollywood), el chico tuvo una infancia un tanto solitaria, pero también innumerables oportunidades para convertirse en estrella. En 2003, incluso, actuó en la película «Cosas de familia» junto a su padre y su abuelo. Pero cuando todo indicaba que iba a seguir los pasos de su famosísimo clan, las drogas se metieron de lleno en su vida, aproblemándolo hasta destruir por completo su incipiente carrera.
En la actualidad, el nieto del legendario Espartaco está con arresto domiciliario, luego de sellar su suerte en julio pasado por tráfico de drogas. En esa oportunidad, Cameron fue detenido en el hotel Gansevoort, de Manhattan, por portar y vender varios kilogramos de metanfetamina y cocaína. Según la agencia antidrogas estadounidense (DEA), en una investigación que duró tres años, se comprobó que Cameron ha vendido grandes cantidades de drogas a diversas personas en el último tiempo. La misma organización aseguró que Cameron había aceptado 15 mil dólares en efectivo en una ilegal transacción. Lo curioso es que, mientras enfrenta los cargos, el muchacho ha continuado haciendo intercambios de droga de las maneras más descaradas e insólitas.
En pleno arresto domiciliario en casa de su madrastra, Catherine Zeta Jones, Cameron debió comparecer a una corte de Nueva York. Una vez dentro, un guardia escuchó al imputado preguntarle ansiosamente a su novia, Kelly Sott, por un cepillo de dientes. Según el portal farandulero «BumpShack», esto despertó las sospechas del agente que al registrar a la chica encontró un cepillo eléctrico que escondía en su mango varias bolsas de cocaína. Con esto, el bueno de Cameron arrastró a la polola del año a la cárcel.
Al momento del nuevo juicio, que comenzó a desarrollarse esta semana, Cameron reconoció todos los cargos que se le imputaban y, además, colaboró en la investigación. Todo esto para que la pena sea más baja. «Yo comencé a abastecer (gente) de forma regular», dijo en la corte. «Sí, su señoría», le contestó al juez cuando se le preguntó si sabía que lo que estaba haciendo estaba mal. Ahora sólo hay que esperar hasta el 27 de abril para saber la sentencia. Aunque se sabe que lo mínimo que debería pasar en la cárcel son 10 años y el máximo -por sus agravantes- podría ser cadena perpetua.
En medio de este lamentable episodio, su padre -ganador de dos Oscar por «Wall street» y «Atrapado sin salida»- acaba de hacer un sentido mea culpa, asegurando en una entrevista a «AARP Magazine»que «Cameron tiene mucha vida por delante. Ahora reconoce sus propios demonios y luchas». «Asumiré cualquier responsabilidad que tenga. ¿Si habría sido mejor si hubiera estado cerca de él por más tiempo? Absolutamente. Hubo ausencias y no fui un ángel», agregó. En la misma entrevista, Michael, de 65 años, calificó como «devastador y doloroso» este momento.
Las declaraciones del actor tienen mucho sentido si retrocedemos en el tiempo. Siempre se dijo que Michael no fue, precisamente, un padre ejemplar. Al parecer le importaba más su carrera artística que mantener unida a su familia. «Mi carrera era lo más importante en mi vida, seguido por el matrimonio y los niños, ahora es completamente invertido», admitió en la misma entrevista con «AARP».
Más encima, Diandra Luker, que obtuvo el divorcio en 2000, luego de 23 años años junto al actor, siempre acusó a Michael de ser un pésimo ejemplo, por su alcoholismo y su adicción al sexo. El fin del matrimonio Douglas-Luker fue todo un escándalo en la prensa rosa, ya que Diandra declaró en cuanto medio se le ocurrió que había sorprendido a su esposo con una de sus mejores amigas en la cama. Meses después ingresó en la clínica Sierra Tucson de Arizona para controlar sus ardientes impulsos.
Esto explicaría por qué Cameron, además de tener serios problemas con las drogas, siempre se ha visto involucrado en escandalillos varios, como pasearse por la calles dando pena. Sale de parranda vestido como un pordiosero, o como un pokemón fuera de tiempo, dejando a la vista sus calzoncillos y sus numerosos tatuajes. También ha sido detenido más de una vez por manejar en estado de ebriedad, excesos que tendrían su origen en su improvisada y desordenada carrera como DJ, actividad paralela que desarrolla hace casi una década y que lo acercó al mundo de la noche.
A pesar de que se ha mandado casi puros condoros en sus 31 años, Cameron reconoce que no supo aprovechar todas las oportunidades que tuvo gracias a su potente apellido. «Tener el apellido Douglas ha abierto muchas puertas para mí, pero también ha significado que los portazos duelan más», confesó al «Daily Mail» en febrero del 2009. También se refirió a su displicente trabajo en «Cosas de familia». «Fue mi primer rodaje y era increíble levantarse cada día para ir a trabajar con mi padre y mi abuelo. Aprendí mucho de ambos. Pero yo no estaba realmente listo en ese entonces y no di lo mejor de mí. He tenido oportunidades y no supe aprovecharlas», confesó en la misma publicación. Ahora, tras las rejas, tendrá mucho tiempo para reflexionar lo que se perdió.
Culpable de su adicción
Sharon Stone, el objeto de deseo del papá
A pesar de que Michael Douglas se ganó dos veces el premio Oscar, por «Wall street» y «Atrapados sin salida», fue la película «Bajos instintos» la que cambió el rumbo de su vida. La leyenda dice que Michael, después de grabar con Sharon Stone, se convirtió en un adicto al sexo. Su deseo incontrolable provocó que su primer matrimonio, con Diandra Luker, se desmoronara.
Al abuelo Kirk también le gusta la fiestecita
La desordenada y poco convencional historia de los hombres de la familia Douglas tiene su inicio en el actor Kirk Douglas. Después de llegar al estrellato en Hollywood, al hombre que protagonizó»Espartaco» se lo comió la fama y empezó a involucrarse con una larga lista de mujeres (Marlene Dietrich, Jane Greer, Rita Hayworth, Marilyn Maxwell). Poco le importó ser un hombre casado. El año 2007, el veterano galán no encontró nada mejor que besar en la boca a su colega John Travolta, durante un festival de cine. Todo un viejo loco.


