Una cámara oculta registró los abusos hacia sus dos hijos
Marta Laos giene estudios de sicología. No siente culpa y dijo que lo hizo por dinero.
Para sus vecinos Marta Lagos era una mamá joven como cualquier otra. Se arreglaba harto, salía cada mañana a su trabajo como secretaria en una empresa de insumos de maquinaria pesada, y en el trato con sus hijos de 3 y 4 años, no había nada raro.
La misma normalidad de la que habla Blanca Rivas, la nana de la casa en Puente Alto que Marta compartía con su nueva pareja tras separarse del padre de sus hijos, un ciudadano japonés. «A veces retaba a los niños, pero nada fuera de lo común».
Pero en el entorno familiar, el más cercano a Marta, de 34 años y con estudios de sicología en Panamá, desde hace un par de semanas sospechaban que algo extraño pasaba. Habían escuchado conversaciones sobre grandes sumas de dinero y el comportamiento de los pequeños ya no era el habitual.
Los peores temores de la familia de Marta fueron tomando forma cuando funcionarios de la Brigada de Delitos Sexuales (Brisexme) pudieron intervenir el teléfono y los correos electrónicos de esta mamá. Ahí descubrieron que mantenía contactos con pederastas de distintos países que le ofrecían hasta 9 mil dólares por imágenes de la mujer abusando de sus niños, las que serían usadas en una película. Más truculento resultó constatar que las tocaciones se realizaban en la cabina privada de un cibercafé.
Como sabían el día y la hora en que la mujer iría al ciber, los policías fueron hasta el local de calle Balmaceda 129, en Puente Alto e instalaron una cámara sobre la cabina 12. A eso de las nueve de la noche del martes llegó Marta y le asignaron ese cubículo con sus hijos. Salió a las 22.10 horas.
«Yo estaba en la cabina de al lado y escuchaba que le ofrecía juguetes para que los niños colaboraran. Barbies a la niña y camiones al niño. Cuando salió fue detenida, pero se hizo con mucho cuidado para que ellos no se asustaran», contó el inspector de Brisexme, Cristián Vega. El policía, con 8 años en ese departamento, dijo que nunca le había tocado el caso de una mamá abusadora.
¿Qué pudo llevar a una madre a enloquecer así? La mujer en su declaración policial dijo que su sueldo no le alcanzaba para el estilo de vida que deseaba, aunque recibía ayuda de su ex marido que reside en Japón y de su familia. «Ella asume todo, pero no ve delito», dijo el inspector Vega.
Margarita Rojo, sicóloga de la PDI, detalló que del total de denuncias por abusos, sólo el 2,1% corresponde a mujeres. De este el número de mamás abusadoras es bajísimo. «En este caso hay frialdad emocional, no asume culpa y hay poca empatía. Son rasgos de personalidad sicopática», agregó.
El fiscal de la zona sur, Rodolfo Herrera, detalló que aún no es posible saber quiénes son las personas al otro lado de la red, que pagaban por este tipo de material pornográfico. Su familia, en tanto, estaba muy afectada para hablar.
Alicia Pincheira, socióloga
«El privado libera lo oculto»
En el 2002 la socióloga Alicia Pincheira estudió a los cibercafés. En ese momento no había tantos ni menos con abundancia de «privados» como ahora.
«Las tecnologías dan cuenta de todas las desviaciones de una sociedad, con cosas que pueden ser delitos o no, pero que son consideradas inapropiadas. El privado es el espacio íntimo donde dar rienda suelta a lo oculto», dice la profesional, experta en problemas sociales.


