Evento deportivo contra el trabajo infantil
Centro de entrenamiento olímpico de Chile. Hora: 12:15. Al complejo deportivo sorprende la llegada de la ministra del Trabajo, Camila Merino. Viene con ceñido buzo azul, más zapatillas blancas con toques rosas. Le siguen sus pares de Justicia, Felipe Bulnes; el de Minería, Laurence Golborne; y el titular de Mideplan, Felipe Kast, quien luce unas blanquecinas cañuelas que de seguro nunca vieron el sol. Ah, en la nómina también estaba confirmado el mandamás de Cultura, Luciano Cruz-Coke, atribulado con el comidillo por la petición de renuncia a su subsecretario Nicolás Bär, pero por misterios de la vida no apareció ni su sombra.
Sin embargo da exactamente lo mismo. El motivo del deportivo encuentro trasciende las intrigas palaciegas: los secretarios de Estado juegan una pichanga en contra del trabajo infantil en el mundo y lo hacen batiéndose a duelo con un equipo de. infantes.
Pitazo inicial. Lo expele la ministra Merino, quien oficia de árbitra. Bulnes se mueve a la banca. «Me desperté con un dolor en la espalda. Tengo una hernia que me ataca todos los años. Estoy como el Chupete Suazo», se justifica. Pasan los minutos y afloran los talentos. Kast se domina, la amasa, da pases certeros. Golborne tiene un enérgico juego, casi acaballado. Se convierten los primeros goles, con un penal por cada equipo. Resultado final: 3-2 en favor de los hombres de gobierno.
Tras ello, en camarines, Luis Plaza, edil de Cerro Navia y quien ofició de arquero, alude a la jornada de compromiso social. «Trabajo desde los doce años. Sufrí muchos abusos, no se la doy a nadie», rememora con ojos vidriosos, mientras los ministros se sacan fotos y firman autógrafos como estrellas


