Hace 20 años la mujer cuidaba a las hijas del Presidente, Magdalena y Cecilia
El mundo es un pañuelo. Bien lo sabe el presidente Sebastián Piñera, quien ayer en el Día Internacional del Medio Ambiente vivió una grata sorpresa cuando en Cerrillos al golpear la puerta de una casa del pasaje 10 de Mayo de la Villa Ilusión se encontró con la mujer que hace 20 años le había criado a sus dos hijas mayores, Magdalena y Cecilia.
«¡Señora Eliana, tanto tiempo!» exclamó sorprendido el mandatario, haciéndole a Eliana Coñuepán una invitación cordial. «Después de la actividad, vámonos a almorzar con la Manena».
Todo, bajo el contexto del lanzamiento del Plan Bicentenario de Forestación Urbana que antes del 2018 busca plantar 17 millones 50 mil árboles en todo Chile. En la ocasión, el senador UDI Jovino Novoa, además, le plantó una especie en el antejardín a la otrora empleada doméstica de Piñera.
El Hombre Ardiente de la política, Pepe Auth, también estuvo en la actividad, como diputado por la zona. Él, sin embargo, miró con recelo el reencuentro del Presidente y su ex nana. «Me resisto a creer que el hecho es casual», comentó, agregando que se sentía como «el negrito de Harvard», entre tantas personas del oficialismo.
Pagando la promesa
Tras la plantación, el Presidente cumplió su palabra y la señora Eliana quedó más que contenta con el almuerzo. Magdalena Piñera la esperó con pizzas y postre de manjar con merengue.
«Estuvo muy rico. Lamentablemente no pude ver a la señora Cecilia porque andaba en Concepción, pero con la Manena recordamos lindos momentos, como cuando la Ceci (hija) era mañosa para comer»
-¿Qué recuerdos guarda de sus patrones?
-¡Uff! Trabajé dos años puertas adentro con ellos en la casa de calle Otoñal. Me encariñé mucho con la familia, veraneábamos en Cachagua y pasamos hasta una Pascua juntos. Eran muy buenos patrones. Por problemas míos me tuve que ir de la casa y nunca más supe de ellos porque se cambiaron. Ahora le dije al Presidente que no perdamos el contacto, y él me dijo claro que no .


