Todo está dado para el regreso del estelar de farándula. Si es así, ojalá lleve estos ingredientes.
No fue plata botada el Diplomado sobre Cachativa Aplicada a la Industria Televisiva que tomé este verano: ya noté que, al paso que va la contraofensiva farandulera liderada por el nuevo «Magogate», muy luego tendremos a «Primer plano» instalado nuevamente en la parrilla programática de Chilevisión.
Pongamos las cartas sobre la mesa. A todos nos gusta el leseo. Entre la opción de angustiarnos con la crónica roja XL que nos ofrecen los matinales y matizar aquello con el último cahuín, la pareja de famosos que rompió y las actitudes más feas de nuestras celebridades de medio pelo más activas, no hay donde perderse. A menos, claro, que uno se sienta a gusto inmerso en un estado permanente de tensión. Las propiedades curativas de la farándula siguen siendo un capítulo pendiente para la sociología y la sicología social.
En este contexto, es un secreto a voces que Chilevisión está estudiando reponer uno de sus programas más emblemáticos, «Primer plano». Aplaudo la iniciativa, incluso de no concretarse. Es que la farándula fue expulsada del panorama televisivo injustamente. Se le hizo pagar por la ausencia de otros contenidos más profundos en circunstancias que, una vez erradicada de la pantalla chica, esas temáticas más elevadas y culturales? siguieron sin hacerse presente en el televisor. Cerraron el local de videojuegos y nadie se preocupó de traerles obras de Shakespeare a los chicos del barrio.
Si vuelve el buque insignia de Famosilandia debe hacerlo conducido por Julio César Rodríguez y Fran García-Huidobro, los Pells del espectáculo local. Cualquier otra combinación de anfitriones significaría estar ante un vil sucedáneo.
Las secciones habría que actualizarlas. Deberían tener cabida segmentos que dieran cuenta del nuevo escenario: redes sociales, influencers, memes y virales, entre otras modas.
Y entre los errores editoriales que no pueden volver a cometerse están: 1.- caer en artimañas para lograr una exclusiva (una vez se hicieron pasar por cliente de un exchico de un programa juvenil que se dedicaba al comercio sexual), 2.- enrostrarle al aire a una invitada que tiene que declarar algo fuerte ya que le pagaron (se lo dijeron a Daniella Campos) y 3.- no estar dispuestos a cualquier cosa con tal de tener una primicia (la noche en que murió Jefferson Barbosa de Axé Bahía, una hora después de dar la noticia y rellenar con especulaciones Jotacé debió reconocer que «no sabemos qué está pasando»).


