Tras el desaire del sábado, lo invitó a comer sushi
El salsero quedó plop cuando vio que sus camisas eran iguales.
Cuando Marc Anthony entró a su camarín tras el show del sábado en el Movistar Arena, lo estaba esperando Américo. El rey de la salsa se acercó raudo al cantante oriundo de Arica, miró con detención su ropa durante unos segundos, y le dijo: «Pero qué bonita camisa tienes. ¡Es la misma que tengo yo!».
La anécdota la cuenta un agradecido Américo, 24 horas después de haberse quedado con las ganas de cantar con Marc Anthony. Según explica el ariqueño, la camisa blanca con rayas que tanto le elogió el salsero es Hugo Boss y se la compró en la tienda que la marca tiene en Santiago. Además, asegura que fue pura coincidencia que ambos las hayan escogido para el día de su fallido debut como dúo en el recinto del Parque O'Higgins.
Pero el rey de la música tropical chilena recalca que ya pasó el mal rato. Y cuenta que durante el momento que pasaron juntos picotearon frutas, sushi, quesos y brindaron con vino. Según él, aprovechó de practicar su inglés -«mejor que el de Lucho Jara», aclara- y escuchó atento los consejos que le dio su ídolo, quien moviendo su copa para oxigenar el vino, le dijo: «Disfruta lo que estás haciendo».
«Me dio consejos muy simples pero muy importantes. En especial cuando me dijo: entrégate con alegría a este trabajo «, cuenta el autor de «Te vas».
A la hora de despedirse, Marc Anthony recibió un DVD con las actuaciones del chileno y le prometió que lo vería en su avión. «Qué rico ver un DVD en tu propio avión», le comentó Américo. «Si sigues trabajando bien, quizás algún día lo tendrás», fue la alentadora respuesta del salsero.
-Lideró evento a beneficio de Chile
DJ Méndez fue rey en Toronto
«Toronto ayuda a Tirúa» fue un éxito. Mil personas presenciaron el sábado el evento a beneficio, organizado por los chilenos residentes en esa ciudad, para la reconstrucción de la costera localidad del Biobío. Y en plena jornada canadiense, DJ Méndez se convirtió en el rey de la noche. Cerró el show a tablero vuelto y dejó atrás su controvertido arribo al país del norte: pasó cinco horas detenido en el aeropuerto local. Tanta fue la buena onda, que el rapero ayer se juntó con algunos compatriotas a comer un asado.


