Especialistas explican el impacto del sismo en el proyecto
«El terremoto removió mucho material y rocas en toda la extensión del río y sobre todo en la cordillera. Ese material, unido a los aumentos en la temperatura producto del cambio climático y el aumento de la actividad sísmica pueden provocar aludes impredecibles en el futuro», explica Figueroa.
La culpa es del «temperamento» del Mapocho. «El río es de régimen nivo-pluvial, lo que quiere decir que su torrente se alimenta de lluvias y deshielo. Eso hace que tenga un comportamiento intempestivo y que aumente en forma muy importante su caudal», agrega Figueroa. Francisco Ferrando, director del departamento de geografía de la Universidad de Chile, explica que ese cambio puede pasar de 8 metros cúbicos por segundo a 600 metros. A eso, según Figueroa, se agrega el angostamiento histórico del lecho, que de tener 300 metros en tiempos de la Colonia ahora tiene 50. Ferrando completa la idea. «El río siempre vuelve a su cauce original, por lo que se expande y provoca crecidas como la del '82» y aludes.
Con esas características, las sucesivas lagunas generadas con esclusas propuestas por el proyecto, no podrían mitigar estas salidas de madre del Mapocho.
«Es imposible controlar este comportamiento mediante obras hidráulicas o tecnológicas, porque no se puede cambiar la física de un río, menos considerando la actividad sísmica. Los ríos navegables, en cambio, son de flujo permanente alimentados por lagos», dice.
El arquitecto impulsor del proyecto, Cristián Boza, descarta la objeción técnica y dice que los sismos son una variable imposible de controlar (ver página de enfrente).
Para Figueroa, la idea es buena, pero no el lugar. «Si se quieren generar espacios navegables habría que mejorar y resucitar las lagunas históricas que tuvo Santiago, como la que había en el Parque Forestal», dice.
¿Cuánto cuesta?
30 a 50 millones de dólares costaría el proyecto.
19 esclusas se colocarían para generar las lagunas navegables.
35 kilómetros del río serían modificados, desde el puente San Enrique en Lo Barnechea hasta el puente Américo Vespucio en Pudahuel.
1.000 metros cúbicos por segundo es el aumento del caudal de las mayores crecidas que ocurren cada 50 años.
-Herman Chadwick
«Es un proyecto muy atractivo»
Contra las objeciones técnicas, el proyecto ha tenido una gran acogida e interés en las concesionarias, según explica Herman Chadwick, presidente de la asociación respectiva. «El Mapocho navegable es muy atractivo, pero lo ideal sería una concesión dividida, según las múltiples actividades que se podrían desarrollar en sus aguas y riberas, lo que además generaría mayor competencia. Si por ejemplo es viable navegarlo, habrían deportes náuticos, barcos que lo recorrieran, pero en cualquier caso, sería ideal para restaurantes, gimnasios, etc.», dice.


