A la opinóloga de TVN intentaron abordarla en su jeep a la 1 de la tarde
En pleno Alonso de Córdova, un individuo rajó el neumático de Maca, aprovechando el rojo del semáforo. Querían que la rubia se bajara, pero nunca lo hizo. Nunca entré en pánico, confiesa.
La linda Macarena Tondreau (34) mostró ayer algo más que una cara bonita: le exhibió al mundo su temple de hierro. Tras salir de TVN y a eso de la 1 de la tarde, cruzaba Santiago por Alonso de Córdova. pero algo salió mal. A bordo de su Grand Cherokee gris (del año 2008) y frente a un semáforo en rojo, un hombre se acercó sospechosamente a su ventanilla. «Tiene el neumático pinchado, yo le ayudo a cambiarlo», ofreció desde afuera.
La rubia acusó recibo, pero su sexto sentido hizo que desconfiara del joven. «Igual tenía buena pinta, pero le dije que no se preocupara», cuenta Tondreau, quien dice que olió a lo lejos que algo raro había.
Sin bajarse de su fortaleza rodante, Maquita confió en sus instintos: con el neumático para la historia, avanzó lentamente hasta el primer servicentro que encontró. «Detrás mío venía un Nissan burdeo bien destartalado, que me venía siguiendo. Y más atrás, una camioneta. Yo nunca paré», relata.
Apenas llegó al servicentro, encontró respiro. El auto burdeo había desaparecido, pero la camioneta seguía tras suyo. «Ahí me bajé y llegaron de inmediato los carabineros», cuenta la opinóloga matinal.
En ese lugar Maquita sabría la verdad. El hombre que la venía siguiendo en la camioneta en realidad la estaba protegiendo. «Él venía detrás de mí por Alonso de Córdova y me dijo que el mismo joven que se ofreció a ayudarme en el semáforo, me había rajado el neumático con un cuchillo», confiesa la rubia.
Al ver la situación, el desinteresado conductor, dio aviso de inmediato a Carabineros y sin dejar de seguir a la amenazada, la cuidó desde el camino. «Se podría decir que él fue como mi ángel guardián», ríe Maca, ultra relajada.
«Vi que me estaban siguiendo, por eso no paré en ningún lugar hasta llegar a un lugar seguro. Menos mal que no pasó a mayores y que no pasó nada más», remata.
Tras el extraño rally, Macarena hizo su denuncia ante los efectivos policiales y siguió tan normal como siempre. «Les di mis datos a los carabineros de Las Condes y ahí se verá en qué quedará la investigación», cuenta como si nada.
-Oye, tan relajada que estás.
-Es que ya pasó. Nunca entré en pánico. Yo soy más práctica. Soy de solucionar, de echarle para adelante. Ahora tengo que preocuparme de arreglar el tema del neumático roto.
-Esta vez la desconfianza te ayudó.
-Hay que ser desconfiada. En la calle soy ciento por ciento desconfiada. Siempre he sido así, quizás para defender a mis hijos o no sé.
-¿Temple de hierro?
-Jajá. Sí, no sé. Es que igual este tema ya había salido en las noticias, así que no hay que confiarse. Nunca hay que quedar expuesto en la calle.
-Hay que ser desconfiada. En la calle soy ciento por ciento desconfiada. Siempre he sido así
Macarena Tondreau, la casi asaltada
«El llamado es a rechazar la ayuda de caballeros»
Capaz de olfatear con la prestancia de un oso hormiguero el nacimiento de un ilícito, el experto y referente en seguridad Pedro Valdivia, explica que el delito del que se salvó Maquita Tondreau es casi tan viejo como una tortuga gigante. «Mire, cuando se estacionan en un centro comercial o en un banco es algo bien común que le pinchen el neumático a una dama. Por eso, el llamado es a rechazar la ayuda de caballeros o la ayuda espontánea. Estos delincuentes siempre actúan acompañados y eligen su objetivo con anterioridad», afirma Valdivia.


