Sandrino Castec falleció este miércoles a los 64 años en el hospital Sótero del Río
Su gol de chilena quedó para siempre en la memoria, dice Óscar Wirth, presente en ese duelo histórico en Mendoza.
Un nuevo golpe recibió Universidad de Chile. Hace unos días dejó este mundo el recordado doctor René Orozco y ahora la familia azul se vio sacudida con la muerte de Sandrino Castec. El Bombardero Azul falleció este miércoles a los 64 años, producto de un shock séptico, situación que lo tuvo casi ocho meses hospitalizado en el Hospital Sótero del Río. «Sandrino fue parte de la camada joven que empezó con el Tata Riera. Llegó al primer equipo de la U junto a Marcelo Silva y Orlando Mondaca, entre otros, y se integró a nuestro grupo, un plantel que venía del año 1976. Estuve con Sandrino hasta el año 82 en la U y compartimos bastante. Lo recuerdo como una persona muy sencilla, muy buena persona, con un físico privilegiado, una potencia única. De hecho, sufrió una lesión grave, ante Audax Italiano, precisamente por ese exceso de potencia que ponía en cada pelota que peleaba. Nunca se guardó nada, era un centrodelantero muy potente, atípico en esa época y siempre fue buena gente con sus compañeros», recuerda Johnny Ashwell, ex lateral derecho de la U de los ochenta.
Eso de ser buena persona lo vivió Patricio Yáñez, cuando coincidieron en la Roja. «Éramos de los más jóvenes en el plantel. Cuando recién llegamos a la Selección fue un tipo tremendo conmigo, me pasaba la ropa que le quedaba chica. Él ya era importante en la U, tenía recursos y viví etapas de mucho apego hacia él. Guardaré los mejores recuerdos de su persona», agrega Yáñez, quien fue parte de un momento que aún sigue presente.
«Sandrino hizo un gol espectacular en 1980. Empatamos 2-2 con la Argentina que venía de ser campeona del mundo un año antes y ese momento fue tan especial, que hasta hoy recordamos ese gol en todo el país. Su gol de chilena quedó para siempre en la memoria. Enfrentamos a Maradona, Fillol, Tarantini, Luque, en fin, y logramos un empate jugando fútbol, no defendiéndonos. Sandrino era un 9 muy bien dotado para ese puesto. Quizás lo privó de salir a jugar a un club extranjero, el no dedicarse y potenciar sus condiciones, que eran únicas», destaca Óscar Wirth, arquero que atajó y vio en vivo la chilena inmortal de Castec.
Castec, incluso, se dio tiempo para ser rostro publicitario en su mejor momento. «Fue el rostro del modelo mocasín Pluma. Si mi memoria no falla ese producto era de las tiendas de Abel Alonso (fallecido ex presidente de la Asociación de Fútbol)», añade Wirth.
Sandrino Castec disfrutaba juntarse con sus amigos de la U, donde recibía un cariñoso apodo. «Nos juntábamos en la casa del Chico Hoffens, quien siempre nos invitaba a todos a su cumpleaños, y ahí nos veíamos. A Sandrino le decíamos la Guagua, porque tenía un físico imponente. Él se juntaba mucho con Mariano Puyol y Orlando Mondaca», cuenta Ashwell. También le gustaba juntarse, antes de caer enfermo, una vez a la semana con sus ex compañeros azules. «Uno de los lugares que más visitaban para esas reuniones era la famosa Casa Estadio», apuntan desde el plantel que integró en los ochenta.
Antes de caer hospitalizado, Castec trabajó en una escuela de fútbol de la U que llevaba su nombre. Y cuando se vio afectado de salud, la familia azul, los hinchas, le procuraron ayuda. «Se hicieron campeonatos y completadas a beneficio de Sandrino», exponen quienes lo asistieron en sus últimos días.
Castec se va de este mundo habiendo jugado once temporadas en el club de sus amores, marcó 63 goles en 201 encuentros y consiguió la Copa Chile en 1979 y el título con la U de campeón en Segunda División en 1989. Deja, además, el registro de ser top ten entre los goleadores surgidos del club, al tiempo que también defendió los colores de Audax Italiano, Cobresal, Deportes Valdivia y Cruz Azul de México. Con la Roja disputó 14 partidos, convirtiendo 5 goles. Y fue parte del proceso eliminatorio para el Mundial de España 1982, pero una lesión lo privó de ser parte de la nómina mundialera.
«Se va uno que quiso a la U todos los días de su vida», dice Ashwell, sobre el goleador que es velado en la parroquia Nuestra Señora de Montserrat, ubicada en Luis Matte Larraín 0385, Puente Alto.


