El actor está casado hace 29 años con la actriz Mary Steenburgen
Se juntaron cuando ambos tenían dos hijos adolescentes y hoy son abuelos chochos. Además, son íntimos de Bill y Hilary Clinton.
Ted Danson agradece haberse juntado, como pareja, con Mary Steenburgen, actriz ganadora de un Oscar y recordada por haber interpretado a la esposa del doctor Brown en «Volver al futuro III», a los 45 años, porque asegura que si lo hubieran hecho antes, seguramente la cosa no habría resultado. Están juntos hace 31 años y llevan 29 casados y hoy, Ted no se imagina su vida sin ella o la familia que formaron.
«Mi mayor desafío en la actualidad es estar casado con mi mujer, junto a ella me despierto desafiado todos los días. Mary siempre desea seguir por la siguiente curva del camino de la vida, siento que es muy hermoso el lugar donde ambos nos encontramos», afirma el actor que protagoniza «Un hombre infiltrado», la serie inspirada en el documental «El agente topo», de Maite Alberdi (ver página 49).
¿Cómo se conocieron?
«A través de los años nos habíamos encontrado en tres oportunidades, pero ambos estábamos con otras parejas. Hasta que en 1993 nos contrataron a los dos para trabajar en la película «Pontiac moon». Nos reunimos en un restaurant, para conversar sobre nuestros roles. Ya no estábamos casados y el flechazo fue inmediato. Lo malo fue que yo tenía una melena super larga, a raíz de la película «Getting even with dad». Mary me contó después que pensó que yo era la persona mas ridícula que había conocido, pero por otro lado me confesó que era una gran fan de «Cheers». Hemos estado juntos durante 30 años».
Y casados.
«Sí, lo deseábamos para reunir a nuestras respectivas proles. Cada uno de nosotros tenía dos hijos, cuatro adolescentes y un nuevo comienzo. Lo único malo fue que mi película favorita de ella, «Time after time», la protagoniza Malcolm Mc Dowell, el exmarido de Mary y padre de mis dos hijastras, jajajá».
Usted con su mujer son grandes amigos de Hillary y Bill Clinton.
«Sí, Mary los conoce desde hace 44 años, porque ella nació en North Little Rock, Arkansas, y se hizo conocida casi al mismo tiempo que cuando Bill fue elegido Gobernador de ese estado. Criaron a sus hijas en la misma época, incluso Bill acompañó a Mary al altar para nuestro matrimonio, porque su padre había fallecido. Ellos dos son muy cercanos a nosotros».
Parece que usted y su esposa tienen mucha química.
«Y por suerte que nos conocimos, aunque fuera tarde en la vida. Yo tenía 45 y Mary 40. Antes de llegar esa edad, ya se han cometido muchos errores, se ha aprendido y me di cuenta lo bendecido que estábamos por habernos encontrado. Si nos hubiésemos conocido antes, quizá no habría resultado porque yo era muy inmaduro».
Por lo que cuenta, están hechos el uno para el otro.
«Sí, incluso compartimos el mismo sentido de humor que para explicarlo con delicadeza, es de naturaleza escatológica, o sea, tenemos el mismo sentido de humor de un niño de 12 años, jajajá. Mary me hace una persona mejor. Admiro todo de ella, sus valores, como se relaciona con las otras personas y lo que le interesa en la vida. En cada oportunidad que hago algo pienso: ¿qué es lo que Mary opinará de esto?».
¿Quién más lo hace una mejor persona?
«Mis hijos, mi familia, las personas a las cuales quiero y que deseo se sientan orgullosas de mí. Intento hacer lo mejor en cada momento».
¿Quien los ayuda considerando su trabajo y la familia grande?
«Durante los últimos 20 años hemos tenido dos asistentes excelentes. Nuestra familia viene primero. Amamos a nuestros hijos y cuatro nietos. Y cuando estamos solos comentamos cuanto queremos a nuestro perro Arthur, de 17 años. Lo más importante en la vida es sentir gratitud».
¿Qué tan a menudo ven a sus nietos?
«Tenemos tres nietas y un nieto, son muy divertidos, los vemos una vez a la semana en su casa de Ojai (pueblo rural cerca de Los Angeles)
¿Podría describirnos su día ideal?
«Cualquier instancia en que nos reunimos toda la familia. Cuando somos más felices con Mary es cuando estamos rodeados por nuestros hijos y nietos, todos preparando y disfrutando de una deliciosa comida y luego me voy a dormir una buena siesta».


