La académica conduce Futuro esplendor, en UChile TV
Ella comenta que la presentación la pone realmente nerviosa. Después en la conversación se va soltando, además que cuenta con tips de su pololo, Rafael Cavada.
Para algunos, la filosofía se puede aplicar a algunas situaciones de la vida diaria, del sentir y a nivel micro y más general. Estas ideas son la que acompañan a Diana Aurenque, doctora en filosofía, en su primera incursión como conductora de «Futuro esplendor», programa que emite UChile TV los lunes a las 22 horas.
Diana, académica y polola de Rafael Cavada, ya había tenido unos coqueteos previos con algunas invitaciones a algunos noticieros y a diferentes radios, pero cuando le ofrecieron participar en «Futuro esplendor», eso parecían palabras mayores. «Me contactó Nicole Sernerman (productora UChile TV), porque ella me entrevistó en Puerto de Ideas, en Concepción, y me planteó la idea. Escuché el mensaje tres veces porque era todo muy extraño esto de conducir un programa. Me puse a ver el programa para ver de qué se trataba. Me interesó y le contesté».
¿Qué la motivó, Diana?
«Solo conducir me era demasiado ajeno, como no soy actriz no puedo estar actuando un papel. Yo hablo de lo que conozco, creo y pienso. Me gustó en la medida en que uno puede hacer un programa que tiene tu sello. Me siento súper honrada porque me preguntaron qué cambios le haría, qué me acomodaba».
Ya van dos programas, ¿cómo se ha sentido?
«Me ha costado mucho. No me cuesta conversar ya cuando entramos en materia, lo que me ha sido realmente extraño es la parte de presentarme: hola, soy Diana Aurenque. Me da como vergüenza hacer esa parte, es un personaje que no soy. Así que trato de aproximarme a la cámara desde una cita, desde conversar con la gente, sin eso me resultaba muy extraño».
Igual usted da charlas frente a muchas personas.
«Claro, pero no es como que nací para la tele. Mi oficio no es el manejo de las cámaras. He dado charlas a personas que están ahí, es lo mismo que pasa en las aulas. Son personas que están vivas, que nos podemos mirar a las caras. Frente a las cámaras no tengo feedback instantáneo».
¿Y Rafa Cavada le da tips?
«Todo el proceso creo que no lo habría podido aprende mejor si él no me da consejos. Que él estuviera en el primer capítulo resultó en una cosa afortunadamente virtuosa».
Es interesante el ejercicio que hace al acercar la filosofía al cotidiano.
«Me gusta acercar la academia con espacios no académicos, fuera de aula. Puede ser una columna de opinión, un libro (de hecho está terminando su nuevo libro ¿Amor, cuál es la trampa?. Cuando estás en un programa, con producción, con guión es interesante porque estás llegando a la casa de las personas, se pueden tratar de hacer de los temas filosóficos que tengan un alcance que lo normalice de una manera amable, pero no de forma pretenciosa».


