Las mil historias del Venezia en Bellavista
Negocio familiar suma tres generaciones tras la barra y acumula a ilustres seguidores de sus platos caseros.
Las paredes de sus comedores son un improvisado mural de recuerdos que sin embargo, no incluyen fotografías antiguas del local porque sus dueños aseguran que «el lugar está igual que cuando se inauguró en 1943».
Desde aquel entonces las más ilustres figuras del arte, la cultura y política nacional se han dado cita en esta esquina, la de Pío Nono con Antonia López de Bello en pleno barrio Bellavista, donde se encuentra el clásico restaurante «Venezia», hogar de innumerables tertulias que siempre han tenido tras la barra a los mismos anfitriones: la familia González Gutiérrez.
«Este local no se llama Venezia por algún origen italiano nuestro ni nada por el estilo, sino porque aquí confluían varios canales que bajaban del cerro San Cristóbal, entonces los vecinos lo bautizaron así», precisa Guillermo (46), tercera generación a cargo del negocio que comenzó su abuelo y que hoy mantiene junto a su madre, la señora «Tina».
-¿Cuán importante es para el negocio la historia del lugar?
-Nosotros fuimos reconocidos por el gobierno como parte del patrimonio gastronómico nacional. Pero creo que ese capital patrimonial es mucho más importante para los turistas que para los chilenos. Ellos son los que llegan buscando comida tradicional y el lugar que era frecuentado por Neruda.
-Entonces ¿Los turistas la llevan?
-No, si por día recibimos hasta 400 personas del barrio para la hora de colación (agrega Tina). Lo que pasa es que los extranjeros andan tras los pasos de Neruda pero además se enamoran del lugar. Es tanto así que un director de teatro inglés cada vez que viene a Chile pasa y nos dice: «si Shakespeare viviera, pasaría metido acá».
-¿Tienen otras mesas reservadas a personalidades?
-Sí (continúa Guillermo), por ejemplo, tenemos una mesa que siempre será de la pintora Carmen Silva, varias otras de figuras conocidas, actores famosos muchos de ellos, pero que no te puedo decir quiénes son, porque después cobran sentimientos y no tenemos suficientes mesas para todos.
-¿Han modernizado el negocio?
-En el área de administración con la implementación de softwares especializados y sistemas de cámaras, pero nada más. El resto de las cosas siguen como siempre porque los clientes no nos dejan cambiar nada, nos piden que quede tal cual está, ellos lo bautizaron, lo decoraron y son ellos, los «venezianos», quienes tienen la última palabra.


