El primer abrazo de la deportista fue para su pareja, el también karateca Joaquín González
Apenas llegó 2025, la número 2 del mundo dio una vuelta a la manzana con su maleta para viajar harto y traer medallas.
Para la campeona panamericana de karate Valentina Toro el 31 de diciembre fue un día largo e intenso. Partió temprano con un desplazamiento obligado al salón de belleza, donde permaneció hasta pasado el mediodía afinando los detalles de su look para dar la despedida a 2024.
«Me hice las uñas de las manos y de los pies, también me hice las pestañas y las cejas», dice con naturalidad la deportista luego de enviar una foto que constata la maestría de las especialistas que cuidan sus trabajadas extremidades, esas mismas que la llevaron a ser campeona mundial sub-21 en 2019, medallista dorada en Santiago 2023 y ganadora en 2024 de dos fechas de la Premier League (El Cairo y Casablanca), siempre en la categoría de -55 kilos.
Valentina, veo que se produjo bien para esta fiesta.
«En verdad lo hago siempre, pero esta vez la visita al salón se dio justo en la fecha de Año Nuevo».
Lindo vestido.
«No estaba decidida si usar uno blanco o uno plateado. Opté por el plateado porque mis uñas también están medias plateadas. Me hice unas ondas en el pelo y decidí por unos tacos plateados también. Full plateado o blanco. Esos son los colores que siempre ocupo en estas fechas.
Valentina Toro (24) recibió 2025 con su pareja, el también karateca Joaquín González, los padres y la abuela de éste, todos los cuales tuvieron que aplicarse durante la tarde, ya que había un estricto programa de división del trabajo. «Yo estuve encargada de la decoración y la tabla para picar, Joaco y mi suegro Juan José del plato de fondo y mi suegra (Natalia) preparó el postre», cuenta.
Los invitados fueron pocos, no daba para bailar.
«Teníamos pensado ir a una disco, pero después nos quedamos en casita, estamos cansados (ríe). Lo que pasa es que Joaco tiene que competir la próxima semana».
En escala de 1 a 7, ¿qué nota le pone a su temporada 2024?
«Hablando del karate, le pongo un seis. Fue un año excelente, pero igual me quedaron algunas cositas por ahí.
Quizás pude haber tenido un mejor rendimiento por equipo. El oro panamericano se me escapó y el oro panamericano por equipos también se nos fue. Pero claro, fue un año excelente, fui Grand Winner (la mejor karateca de su categoría) y soy la número 2 del mundo actualmente. Entonces, me pongo un seis. Faltan cositas todavía».
Me imagino que está llena de nuevos objetivos.
«Para este 2025 mi deseo personal es ser campeona del mundo, también egresar al fin de mi carrera (ingeniería civil industrial en la Universidad de Santiago) y, bueno, revalidar todos los títulos que tuve este año. Es difícil, pero hay que ir uno a uno. Pero lo principal, como siempre, es disfrutar mi deporte y pasarlo bien».
¿Es de cábalas en Año Nuevo? ¿Come uvas o lentejas? La vuelta a la manzana con una maleta no la necesita, está recargada de compromisos internacionales.
«Te equivocas, eso hice. Estos dos o tres últimos años he salido con la maleta justo a las doce en punto para dar la vuelta a la manzana y tener hartos viajes en la temporada. Ese ritual también lo mezclé con las medallas para que en 2025 caigan hartas preseas y muchos viajes. La idea es volver siempre a casa con un trofeo».
¿Con quién fue su primer abrazo?
«El primer abrazo es siempre para Joaquín».


