Estudio de la Universidad de California demostró que los sonidos alteran la percepción visual del cerebro
El dato práctico es que para ejecutar la operación vial sin problemas, los bajos de la música no deben generar vibraciones al interior del auto.
La investigación arribó a ello, luego de realizar tres experimentos donde un centenar de personas escucharon ruidos relacionados a imágenes que les mostraban y otros que no tenían relación alguna, concluyendo que la percepción visual de los objetos está influenciada por el contexto auditivo, el cual ofrece información independiente sobre lo que se ve.
Por ejemplo, a los participantes que se les mostraba un pájaro mientras escuchaban el sonido de un martillo golpeando un clavo, les costaba más identificar el ave. Esto, según el estudio, porque el cerebro necesita priorizar el enfoque visual, la concentración en él, sobre un ruido que no debiera escuchar.
Pablo Salinas, neurólogo de la Clínica Quilín de la Universidad de Chile, explica que los ruidos pueden distraer de lo que se está haciendo porque hay una conexión directa entre los distintos circuitos neuronales, lo que implica que comparten recursos cognitivos, por lo que no se pueden dedicar de la misma manera a los dos al mismo tiempo.
«Son sectores cerebrales distintos, pero interconectados entre sí anatómicamente e influenciados por distintos neurotransmisores. El área auditiva tiene una conexión anatómica directa con las áreas frontales que son dónde están los circuitos neurológicos de la atención», detalla.
Salinas advierte que manejar y estacionar son acciones complejas, pero no diferentes a otras que las personas hacen durante su vida diaria. La diferencia está con aquellas que el cerebro logra automatizar una vez aprendidas, como conducir o andar en bicicleta, porque se activan áreas cerebrales distintas. «Cuando generamos actos que son automáticos, luego de aprenderlos y luego de mucha repetición, quedan guardados en los parietales, a diferencia de las áreas atencionales, que están en los lóbulos frontales», cuenta.
55 decibeles máximo
Salinas aclara que si bien lo que se considera mucho volumen puede variar de una persona a otra, la definición de ruido fuerte está dada por la cantidad de decibeles (dB) que tenga y la frecuencia del sonido.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define que los ruidos inaceptables o molestos son aquellos mayores o iguales a 65 dB durante el día y mayores o iguales a 55 dB en la noche. Como referencia, el secador de pelo y la aspiradora emiten unos 70 dB y el despertador 80 dB.
Algunas maneras simples para saber si el volumen es excesivo son: ver si es necesario levantar la voz para que otra persona a medio metro de distancia escuche o si no se pueden escuchar claramente sonidos importantes del exterior, como bocinas, sirenas o peatones. Si se esta conduciendo y se va a estacionar, el dato clave para verficar si el volumen supera los 55 dB es que los bajos de la música generen vibraciones dentro del auto.
Crescente Urrutia, ingeniero industrial especialista en seguridad vial y académico de la UTEM, enfatiza que en cualquier maniobra, el conductor debe estar 100% atento a las condiciones. «El mal uso de la radio o cualquier ruido puede alterar las condiciones normales. Evidentemente que depende de la edad de las personas, pero los ruidos molestos y altos te alteran, provocando incluso estrés, lo que podría provocar un accidente».
Luis Cisternas, instructor del Automóvil Club de Chile, sede Providencia, considera que la música puede ocasionar problemas al conducir o al estacionar. Si además el volumen es alto, distrae y se puede perder el control del vehículo. «Porque eso desorienta, en el sentido de ubicarse, de centrar el vehículo y de poder hacer las maniobras con tranquilidad. Depende también de la música. En el caso de las personas jóvenes, a veces hacen las cosas apresuradas, más preocupadas de la música que de la distancia», argumenta.
Sin distracciones
Una investigación de University College London, en Inglaterra, titulada «El efecto de la música de fondo en el rendimiento cognitivo de los músicos: un estudio piloto» (https://bit.ly/3BMHR4H)», demostró que, en general, la música más distractora suele ser la que tiene letra y ritmo acelerado, mientras que la música instrumental o suave tiende a ser menos intrusiva y a menudo puede ayudar a la concentración.
Cisternas coincide que a un volumen moderado, una música que no intervenga con la conducción puede hacer el viaje más agradable. «Música ambiental es totalmente distinto a una música de rock o una música movida. Se debe escuchar con volumen bajo que no interfiera la conducción ni la conversación con otra persona», dice.


