¿A dónde irán los televisores obsoletos con la televisión digital?
Casi ocho millones de equipos de uso común se desechan anualmente. El 81% tiene destino desconocido.
Finalizado el Mundial, muchos hogares en Chile quedaron con televisores de más, ante la compra masiva de LCD de todos los tamaños.
Entre el 30 de mayo y el 26 de junio se vendieron casi 118 mil televisores, según la consultora GfK, mientras que en todo 2009 fueron 450 mil.
Esto, sumado a la norma de televisión digital, hace evidente el masivo desecho de los viejos equipos de tubo.
¿Qué estamos haciendo los chilenos con estos aparatos? ¿O con el celular que cambiamos en promedio cada dos años? ¿O con el computador desechado por un laptop más bonito y eficiente?.
En el país se generan más de 7,5 millones de unidades de equipos electrónicos en desuso, según cifras de la Conama.
Gran porcentaje de estos desechos electrónicos o «e-waste» que generamos (que incluyen también electrodomésticos, impresoras, pilas y baterías de todos los tamaños) con componentes muy tóxicos en su interior, van a parar a destinos desconocidos, o simplemente se guardan.
«La gente acumula en sus casas artefactos electrónicos en desuso, sin entender que esto es un peligro si se deterioran y se mojan, porque contienen metales pesados», observa Ximena Abogabir, presidenta de la Casa de la Paz.
En enero de este año, la Conama firmó un convenio con las empresas Dell, HP, Olidata, Epson y EG Electronics para tomar acción sobre la recolección de sus residuos.
«Las empresas se comprometieron a promover su reacondiconamiento y reciclaje, además entregarán información al usuario sobre riesgos en el manejo de estos residuos y colaborarán en eventos de recolección», explica la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez.
También deberán informar a las autoridades sobre la cantidad de aparatos electrónicos puestos en el mercado y las cantidades recolectadas y entregadas a empresas de reciclaje autorizadas.
Pero mientras se ponen en acción estas iniciativas y se crean las normativas y leyes respectivas, los desechos siguen, en su mayoría, yendo a destinos desconocidos (ver gráfico).
Un negocio redondo
En Europa existe desde hace 25 años el reciclaje de tecnología, pero en Chile, por el momento, son pocos los sitios en Santiago donde alguien puede dejar sus equipos electrónicos obsoletos. En regiones, ni hablar.
Rellenos sanitarios, vertederos o bodegas de empresas son los lugares donde duermen muchos de estos equipos.
«Cuando reciclas papel, plástico o vidrio, no son peligrosos, en cambio en el reciclaje electrónico, cobramos por solucionar el problema medioambiental», explica Mauricio Núñez Núñez, gerente de medio ambiente de Recycla sobre su modelo de negocios.
Según un estudio de evaluación del tema presentado por la Conama en junio de 2009, las empresas autorizadas para recibir estos residuos para el reciclaje cobran entre 450 y 850 dólares por tonelada, mientras que la recepción y tratamiento de desechos peligrosos que van a un relleno de seguridad superarían los 200 dólares por tonelada.
El problema es que no todas las empresas están dispuestas a pagar por deshacerse de esta chatarra y mientras, la tienen acumulada en bodegas o su destino es incierto, según este mismo estudio.
¿Y que pasa con el ciudadano común que tiene en su poder una serie de equipos que con mayor rapidez quedan obsoletos?
«Mucha gente piensa que está siendo solidaria y responsable cuando entrega estos artículos a juntas de vecinos o escuelas, pero muchos ya están obsoletos, por lo tanto lo que están trasladando es basura, lo responsable es disponerlos en puntos limpios o lugares donde se puedan hacer cargo de ellos», aconseja Ximena Abogabir.
Campañas puntuales se dedican esporádicamente a recoger estos adminículos y crear conciencia de la importancia de reciclar, pero la mayoría son proyectos puntuales que después pasan al olvido.
«El tema de residuos en general no deben ser sujetos de campañas sino de cambios culturales permanentes. Por ejemplo, si le puedo hacer un arreglo a mi computador, es más sustentable que comprarme uno nuevo», propone la presidente de la Casa de la Paz.
Las más comunes son las de recolección de pilas por parte de las municipalidades o las de captación de celulares en desuso para donar a obras de caridad.
Y otras son permanentes, como el famoso Punto Limpio de la Munipalidad de Vitacura para que los vecinos dejen papel, plástico, botellas, pilas. Incluso van de otras comunas a depositar ahí sus cachureos.
Quien contamina, paga
La solución definitiva que se busca implementar en Chile es que los productores se hagan responsables de la disposición final de sus equipos. «Ideal sería hacerlo como en Europa, donde compras un computador y debes pagar 10 a 20 dólares para que la compañía se encargue de hacer el reciclaje, y que cuando este producto sale del mercado, termine en la compañía que lo vendió y tenga un proceso de reciclaje ahí, no que el cliente lo tire», propone Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI).
«La idea es que la gente se haga cargo del producto de la cuna a la cuna, que ese producto de desecho vuelva a insertarse al sistema productivo y generar un producto similar», puntualiza Ximena Abogabir.
-Botamos cinco millones de celulares
Los teléfonos celulares son los productos que más rápidamente se cambian: cada dos años según estudios de expertos en medioambiente, mientras que el año pasado se vendieron 4 millones 60 mil unidades, según datos de la consultora GfK.
En 2008, los chilenos se deshicieron de 5 millones 638 mil unidades, de los cuales la disposición final del 95,78% tuvo un destino desconocido, mientras que 140 mil celulares fueron recuperados y exportados, sin desmantelar.
-Los cementerios de los computadores
E l año pasado, los chilenos adquieron 650 mil notebooks y 142 mil computadores de escritorio. Y en 2008 quedaron en desuso 316 mil CPU y 386 mil monitores, de acuerdo con cifras de la Conama y GfK. Una de las pocas opciones que existen para deshacerse del viejo computador es dejarlo en Chilenter, una fundación dependiente del Estado que los recibe sin costo y los reacondiciona para prestarlos a jardines, colegios o instituciones apartadas de la tecnología, y si no hay arreglo, los desarma y recicla (San Francisco 2020, Santiago).
«Desde 2002 hemos reacondicionado más de 40 mil equipos y con esto hemos evitado la generación de 48 mil toneladas de residuos porque para producir un solo computador se genera una tonelada y media de desechos», explica David Videla, coordinador de proyectos de Chilenter.
La otra opción es llevarlo a Recycla (Volcán Lascar Poniente 761, Pudahuel), junto con otros equipos electrónicos, pero debe pagar una tarifa, según el aparato.
-Entre más chicas, más sucias
¿Cuántas pilas se desechan anualmente en Chile? Es difícil saberlo. Aduanas registró en 2009 el ingreso de más de 15 millones, entre las que están las chinas o las imitaciones, de las cuales se desconocen sus componentes.
Una pila común usada y arrojada al suelo contamina 3.000 litros de agua, una alcalina 160.000 litros y una pila botón contamina 600.000 litros de agua.
Las usadas se pueden dejar en el Punto Limpio de Vitacura (Av. Américo Vespucio 3.098, esquina Nueva Costanera), también en el SubCentro Las Condes, de estación Metro Escuela Militar, o en oficinas comerciales de Chilectra, que adelanta la campaña «Ponte las pilas, trae tus pilas», además de algunos consultorios comunales.
-El gas que acecha a la capa de ozono
Tampoco existen estadísticas de cuántos refrigeradores se desechan anualmente, pero sí de sus ventas: 330 mil unidades. Los de desuso serán menos que los televisores, computadores o celulares, pero algunos igual contaminan, porque aún tienen el gas refrigerante clorofluorocarbonado (CFC), el más contaminante para la capa de ozono. «Hasta hace un tiempo, en el típico servicio técnico cortaban y salía el gas. Tenemos que hacer urgente una campaña de reciclaje de refrigeradores», advierte Mauricio Núñez, de Recycla.
-Las teles guatonas quedaron out
Es un hecho. Con la norma de televisión digital, todos los televisores que no cuenten con esta tecnología quedarán afuera. Datos de GfK reflejan que en 2009 se vendieron 509 mil televisores de tubo catódico y 494 mil unidades de LCD y plasma, mientras que fueron 602 mil unidades de DVD.
«Hace cinco años en mi casa compramos un televisor guatón, con una espalda así de grande, y uno creía que era lo máximo, y al año y medio salieron los planos y quedé obsoleto», observa Mauricio Núñez, gerente de Medio Ambiente de Recycla. Y eso sin contar todos los VHS y cintas que quedaron fuera, y los DVD que se desechan por los blue-ray.
Son escasos los sitios donde disponer adecuadamente los viejos televisores.


