Tres niñas murieron cuando el vehículo que manejaba chocó con una micro
Llevaba más de 30 años acarreando escolares desde y hacia Matucana. Fue formalizada y quedó en libertad.
La rutina de Sylvia Escobar (53) era invariable. Hace más de 30 años que, de lunes a viernes, se levantaba a las 5.30 de la mañana, a las seis tomaba su furgón escolar y de inmediato salía a buscar a los niños que debía transportar a sus colegios. «No le gustaba llegar tarde, por eso salía con tiempo. Mucha gente quería transportar a los niños con ella por su experiencia», describe su esposo, Sergio Cisternas. Al mediodía de ayer el hombre todavía no sabía cómo detallarle a su mujer lo que había pasado en su último viaje.A esa hora Sylvia estaba hospitalizada porque a las siete y cuarto de la mañana el trayecto que realizaba con ocho niños abordo había tenido un abrupto final. Al circular por calle Libertad, justo en el cruce con Andes, su furgón se enfrentó de llenó con un bus del Transantiago. Tres niñas de 10 años murieron a consecuencia del choque (ver página siguiente).
Una de las pasajeras recordaría más tarde que en ese momento «cerré los ojos y sentí que giraba». Según ella, la tía «gritaba mucho porque no podía rescatar a las niñas».
El marido de Sylvia dice que el primer momento en que pudo ver a su esposa fue terrible. «Lo único que me preguntaba era por las niñas; incluso me mandó a que las fuera a ver»,dice. Su esposa nunca había tenido un accidente y estaba con una crisis de pánico.
Sergio no se atrevió a contarle de las muertes.
En la esquina del mortal accidente, la vecina Malvina González lamentó que «siempre ha pasado lo mismo acá» y dijo que «es un lugar donde ha muerto mucha gente porque nadie respeta el disco Pare».
A la misma conclusión llegó Carabineros, que estableció que la causa del choque fue que Sylvia «conducía no atenta a las condiciones del tránsito» y que no respetó esa señal. Cuando, en la tarde, fue formalizada, se informó además que la mujer sumaba seis infracciones de tránsito, la última el 2006 por no respetar un signo. Los niños tampoco usaban cinturón de seguridad.
El cargo de la formalización fue cuasidelito de homicidio (por la muerte de las tres niñas) y lesiones, que sufrió el resto de los niños. En el tribunal Sylvia se vio destrozada, con un gran parche en una ceja, con el rostro amoratado y sin poder dejar de llorar. Cuando escuchó de las muertes fue peor.
Sylvia, en todo caso, fue dejada en libertad mientras dure la investigación. Antes de irse, entre sollozos, le dijo al juez «a la Javierita la llevaba desde kínder. yo quería mucho a las niñas, eran como una familia. no puedo creer lo que pasó».


