Marian Robinson acompaña a su yerno, hija y nietas
La ex cajera bancaria de 73 años vino con su amiga Mama Kaye Wilson, su compañera de yoga y madrina de Malia y Sasha.
Al ver a Marian Robinson llegar al aeropuerto de Santiago, quedó claro que la mujer, al igual que su hija, Michelle Obama, se preocupa de la pinta.
La abuela de las pequeñas Malia y Sasha lucía un tremendo collar de perlas que le daba cuatro vueltas al cuello. A sus 73 años, la «primera abuela», como le dicen en su país, no participó en la primera actividad oficial realizada en un colegio de Renca, pero pasadas las 4 de la tarde, la señora Robinson, quien trabajara en sus años mozos como cajera bancaria, asumió su rol de abuela.
Muy bien acompañada de su amigota Mama Kaye \Vil-son, su compañera de yoga y madrina de las niñas, partió con sus nietas al Museo Interactivo Mirador, en La Granja.
Nada especial para esta abuela buena onda, la única con vida que tienen las niñas, con quienes vive desde el 2009, cuando dejó su hogar en Chicago y se fue con su hija y su yerno a la Casa Blanca.
La idea era que ayudara a las chicas a adecuarse al nuevo estilo de vida y que le preparara a Obama el pollo frito que tanto le gusta. Pese a que en un comienzo la idea no le llamaba la atención. «La Casa Blanca me recuerda a un museo, ¿cómo uno podría dormir en un museo?», comentó antes de agarrar sus maletas y cambiarse de casa.
En todo caso, la suegra de Obama, al menos ayer, evitó el protagonismo durante toda la actividad. Escuchó a un grupo folclórico y luego miró algunas artesanías tradicionales chilenas, siempre siguiendo a Michelle Obama desde atrás.
Marian Robinson optó por un rol secundario, una especie de suegra ideal, dirían algunos, y dejó que su hija MicheIle recibiera toda la atención.


