Hysteria!, de Max, trae una historia rockera ambientada en 1989
Uno de los personajes afirma que los monos animados utilizan magia negra para invocar a Belcebú.Escritor cuenta de dónde salió esta teoría.
Ambientado en 1989, «Hysteria!» es una serie de Max recién estrenada que mantiene muy presente al demonio. Trata de un pueblito de Estados Unidos en que las extrañas desapariciones de jóvenes se complican al aparecer señales de cultos oscuros. Para aprovechar la temática de moda y atraer la atención de una chica, un grupo de escolares transforman su banda de metal en un grupo satánico causando espanto en sus padres.
Entre el desconcierto en que caen los vecinos, unas madres evangélicas ultra conservadoras empiezan a ver la cola del maligno en todas partes, incluso en los monos animados. «Los Pitufos, aunque parezcan muy bonitos, utilizan magia negra para invocar a Belcebú y para hablar con el diablo en persona. Sé que parece tonto, pero es justo lo que quieres que veas para que no veas lo que está frente a tus ojos», dice una de estas mujeres cuyo objetivo es «exponer las fuerzas que han afectado a nuestros hijos por mucho tiempo».
Por curioso que suene hoy, en los 80 se decían pestes de los enanitos azules que vivían en el bosque y obedecían al nombre de Pitufos. Creados por el dibujante belga Peyo a fines de los 50, los personajes se volvieron un hit mundial.
¿Cómo pasaron esos tiernos duendes a volverse una amenaza de Satán? «Todo se obedece a una paranoia que nació en Estados Unidos y que salió en una revista evangélica gratis e influyente llamada La Pura Verdad. Se desparramó por toda Latinoamérica», dice el escritor Francisco Ortega.
Agrega que los primeros monos apuntados por diabólicos fueron «Calabozos y dragones», los más populares de la época, basados en el popular juego de roles de igual nombre. Tal fue la alharaca que el capítulo final nunca fue emitido. También fueron apuntados «Thundercats» y «He-Man» y todos aquellos donde la magia jugaba un papel central.
¿Y qué diabólico veían en los Pitufos, Francisco?
«Pensaban que provenía de un cómic de adoctrinamiento marxista porque Peyo, era comunista. Los Pitufos vivían en una sociedad igualitaria donde cada personaje tiene un rol y siguen a un gran padre rojo (Papá Pitufo) que es igual a Carlos Marx. Además se les veía como duendes de la tierra, cuyo enemigo es Gargamel, un cura que vive en una iglesia».
Y para peor tiene un gato.
«Y el gato se llama Azrael, que no es el nombre de un demonio sino que de un ángel. Así que comenzó una leyenda urbana que llegó al punto de sostener que de noche los Pitufos cobraban vida y atacaban a los niños».
Pero no sólo los Pitufos son apuntados por los personajes de «Hysteria!». El rock de los 70 y 80 también, especialmente bandas como Iron Maiden y el gran Ozzy Osbourne. «Esa paranoia duró desde principios de los 80 hasta los 90. Había grupos de madres que ofrecían consejería para enfrentar esta música satánica», cuenta Alfredo Lewin.
«Incluso hubo demandas por incitar el suicidio que apuntaron a bandas como Judas Priest, pero salieron limpios. Uno de los jueces incluso les pidió perdón por hacerlos perder el tiempo en el tribunal», recalca Lewin.
O sea, los músicos ganaron publicidad.
«La imagen satánica ayudó al rock porque se usaba la imaginería de lo oculto como una carcasa solamente. La banda Mötley Crüe puso en una portada un pentagrama. Era algo muy atractivo para los jóvenes que veían una especie de misterio en todo esto y sentían que recreaban una película de terror. Los chicos no invocaban a nadie, sólo payaseaban un rato para sentir que hacían algo indebido. Una impostura. Ahora si se quiere buscar un culpable, el nombre está muy claro».
Dígalo, pues.
«Led Zeppelin es el culpable. Por su guitarrista, Jimmy Page, a quien le atraía esta imaginería de lo oculto y sentía una admiración por Aleister Crowley (famoso místico y esotérico británico que vivió entre 1875 y 1947)».


