La ex pareja mantuvo prudente distancia. De hecho, Fulvio se hizo humo antes que terminara el acto
Un saludo protocolar y poco más se vio en la esperada escena. Michelle Bachelet fue ovacionada. Carolina asumió el poder y bailó con Víctor Barrueto.
Fulvio Rossi mira su celular, mira para el lado, mira a la gente que ha llegado en masa al Centro Cultural Espacio Matta, en La Granja, y cada tanto mira a Carolina Tohá, su ex esposa, que este día es la reina porque tiene la fortuna o mala suerte, eso lo dirá el tiempo, de asumir la presidencia del PPD.
Y ya antes del mediodía todo es bullicio y reencuentro. Se saluda Ricardo Lagos con Eduardo Frei, quien hace lo propio con Michelle Bachelet. Allá pasea Alejandro Navarro, un ex concertacionista con ganas de negociar. Se ve a Guillermo Teillier, del PC, y a Juan Carlos Latorre, de la Democracia Cristiana. La oposición aúna fuerzas en estos actos.
A todos ellos, claro, los saluda Tohá cuando llega al lugar. En medio de aplausos atronadores, la ex vocera de Bachelet da la mano y besa a quienes se sientan en primera fila, todos altos dirigentes. Fulvio Rossi lo es: preside al Partido Socialista y en esa condición ha llegado a la ceremonia.
Todos los ojos se centran en la pareja que hace varias semanas rompió su relación en medio de un enredado conflicto político. Ellos, fríos como un témpano, se hacen de fuerzas para enfrentar la enojosa situación. No hubo rosas, regalos, abrazos ni nada, sólo un gélido saludo, un seco beso en la mejilla. Con suerte se miraron a los ojos. Tohá, después de eso, no volvió a dirigir mirada a quien fuera su esposo.
Bailoteo y fuga
Adriana Muñoz, presidenta saliente del PPD, lee un discurso donde ensalza las virtudes de su sucesora: «Estamos convencidos de que enfrentarás esta tarea con valentía y consecuencia», dice. Luego asume la nueva directiva, donde Tohá y Guido Girardi son las caras más reconocibles de un mandato que durará dos años. Rossi ve todo con cara de nada.
Ahora Tohá toma la palabra y se extiende por largos minutos. El senador socialista parece distante y prefiere entretenerse con su teléfono celular. Apenas termina la parte protocolar del acto, Rossi desaparece mágicamente, se desvanace, se esfuma, se diluye. Y por irse velozmente se pierde del bailoteo, gracias a una banda que toca una versión movida de «Te recuerdo Amanda». La nueva presidenta del PPD, en cambio, sale a bailar con Víctor Barrueto.
-Carolina.
-No, no voy a hacer declaraciones.
-¿Ni siquiera nos dirá qué le pareció la ceremonia?
-Bueno, ya. Quedé contenta y animada.
-Hasta bailó.
-Nos sacaron a bailar, había que puro bailar no más, ja.
-La recibieron con vuvuzelas.
-Sí, debutaron las vuvuzelas en la política hoy día.
Aplausos para Bachelet
Una de las figuras más destacadas fue la ex mandataria Michelle Bachelet. Apenas hizo ingreso al Centro Cultural, la gente empezó a aplaudirla con entusiasmo. Y cuando terminó la ceremonia, todos querías fotografiarse con ella.
-Sacó más aplausos que Carolina Tohá.
-No, je. La gente siempre es muy cariñosa conmigo, cuando voy a todos lados. Eso me hace seguir trabajando por ellos


