Carlos Almaguer, barítono mexicano, protagoniza la ópera en el Municipal
Cuando era pequeño, en su casa en México se escuchaba Inti Illimani. Cuando creció, Carlos Almaguer se compró todos los discos del grupo chileno y estudió charango. Ahí empezó su fascinación por la música que al final lo llevó a convertirse en cantante de ópera desde 1988, luego de estudiar por siete años con el maestro Vicente Sardinero en España.
Ha interpretado a Scarpia, Nabucco y Rigoletto, ha ganado múltiples concursos y conoce casi todo el mundo. Ahora está en Chile para encarnar a «Macbeth», de William Shakespeare y musicalizada por Giuseppe Verdi. Un clásico operático dirigido por Hugo de Ana que se presentará en el Teatro Municipal desde el 26 de agosto al 3 de septiembre con boletos desde 3.000 a 140 mil pesos y un vestuario impactante avaluado en medio millón de euros.
El barítono Carlos Almaguer confiesa que «soy un apasionado de las óperas de Verdi y he cantado mucho Rigoletto, pero es sólo la tercera vez que hago Macbeth. Es una ópera muy bonita y que se hace poco, porque es muy difícil en el sentido vocal, es muy pesada». Y no sólo por el canto, sino también por hacer el rol del guerrero al que las brujas le vaticinan que será rey de Escocia y que destruye a todo un pueblo para lograrlo azuzado por su mujer, Lady Macbeth.
-¿Cómo ves a Macbeth, como un malvado o como un monigote de su esposa?
-Veo a Macbeth como un guerrero que es buena persona, pero que es manipulado por su esposa, que lo está envenenando. En la realidad eso pasa, hay mujeres que son dominantes y a mí mismo me ha pasado. Estuve con una colega cantante que me destruyó la vida a los comienzos de mi carrera. El amor te jala a veces, pero es mejor renunciar, que es lo que no hace Macbeth, porque una vez que tienes el poder en las manos es difícil dejarlo.
-¿Qué te parece el «Macbeth»que hizo Polanski en 1971 luego que asesinaran a su mujer Sharon Tate?
-Me encanta esa película. La obra de Polanski es más retorcida pero real porque «Macbeth» es así. La producción que nosotros hacemos es bastante más literal, el bosque camina y los espectros aparecen.
-¿Estás a favor de modernizar los clásicos?
-Yo soy enemigo de eso. Lo están haciendo por ganar público. Si tú estás haciendo «Aída», donde hablamos de faraones, no puedes hacerla en un templo de mormones. En Alemania he hecho muchas producciones que son horrendas. Si Verdi se levantara de su tumba los mataría a todos.


