Economista explica que ha menudo la gente se guía por tener lo último más que por razones prácticas
La nueva serie de Galaxy, con el modelo S25 Ultra, debuta esta modalidad con un banco nacional.
Hace rato que un teléfono top supera la barrera del millón. Gastarse todo ese dinero de un sopetón, y sin dolor, es un privilegio de pocos. La semana pasada debutó la serie Galaxy S25 en Chile, con un inesperado aliciente para los más cuidadosos: 36 cuotas sin interés al comprar el teléfono con la tarjeta del Banco Santander. Cabe considerar que ese esquema de pagos solía estar reservado a gastos más cuantiosos que los de un teléfono.
¿Tres años pagando un celular? Puede hacer más sentido de lo que usted piensa, sobre todo si se considera que el Samsung Galaxy S25 Ultra de 256 GB está a un precio referencial de $1.469.990.
«Pensamos que no tiene por qué significar un gasto importante en una sola compra. Teniendo en cuenta que es un smartphone que se utilizará por varios años, dado que Samsung está comprometido con seguir implementando actualizaciones tanto de sistema operativo, como de funciones de inteligencia artificial, es tecnología de punta que se mantendrá vigente y actualizaciones de seguridad y software por siete años», explica Daniel Kim, gerente de smartphones en la empresa.
Cabe agregar que lo común para celulares era el pago de 24 cuotas sin interés, pero el año pasado, con el debut de lo nuevo de iPhone, apareció este esquema de pago. En algunos casos, se permite que pasados dos años se cambie el celular por el de última generación y luego se prosiga con el pago de cuotas.
Felipe Berger, economista y académico de la Universidad de los Andes, cree que el mecanismo de financiar bienes de alto valor en numerosas cuotas no es una iniciativa de las marcas de smartphones, sino que de manera central por bancos que buscan agasajar a sus clientes. «Son las instituciones financieras las que promueven estos convenios, aprovechando la fidelización de clientes que suelen tener cuentas o tarjetas con ellas», señala. En el caso de los teléfonos de última generación, el atractivo resulta evidente: un monto elevado fraccionado en pagos mensuales relativamente manejables, lo que acerca el consumo de equipos premium a un segmento más amplio de la población.
Desde su perspectiva, este esquema funciona no solo para quienes valoran la tecnología de punta, sino también para aquellos que ven un beneficio en mantener controladas sus cuotas a lo largo del tiempo. Berger explica que el crédito pactado en pesos se conserva nominal y no sufre el ajuste de la UF, de modo que «quien contrata 36 cuotas en pesos termina pagando lo mismo, sin sorpresas». El académico destaca que la decisión de endeudarse de esta manera está vinculada con la planificación financiera que cada persona asume. Para algunos, ese pago constante puede ser una opción viable y ordenada, mientras que para otros implica asumir una mochila de deuda por un período prolongado, algo que puede resultar riesgoso si surgen contratiempos económicos.
«La gente no siempre se guía por la lógica del máximo beneficio con el menor costo; a veces la justificación es tener lo último en tecnología. Para muchos, el celular dejó de ser visto solo como un teléfono; hoy es una herramienta multifuncional, casi imprescindible. El desafío radica en preguntarse si la cuota encaja en el presupuesto personal, considerando las metas financieras de largo plazo», dice Berger.
Por qué lo compré
Gabriela Alarcón, tecnóloga médica, se compró el S25 Ultra animada sobre todo por las novedades en inteligencia artificial. «Es que mi pololo es italiano y así me puedo comunicar con su familia con traducción sin usar internet, además creo que la edición de fotos es muy superior». Se animó a hacerlo a través de 36 cuotas con la tarjeta Santander sin interés. «Así duele mucho menos hacer el pago de un equipo que es de alto valor, pero que necesito de todas maneras, porque me robaron mi teléfono anterior» (Detalles de la oferta en Santander.cl, https://acortar.link/5pNG5j), que además tiene varias promociones vigentes hasta el 19 de febrero.
Hay mucha gente que cuestiona el tema de pagar tres años un teléfono.
«Yo soy una persona súper responsable y ordenada con mis finanzas. Entonces no me preocupó comprar un teléfono en 36 cuotas, si es que no tienen interés. Lo veo como un beneficio a aprovechar, pagando una cuota mensual baja, de montos que no me molesta pagar mes a mes, similares al de una salida a comer. Además, a menos que te lo roben, un teléfono como el S25 Ultra dura mucho más de tres años y se mantiene vigente en tecnología, por lo que espero tenerlo por varios años más que eso.
Agustín Tirado, quien trabaja en finanzas y decidió comprarse un iPhone 16 Pro Max en 36 cuotas, argumenta que la lógica detrás de este tipo de compra es principalmente financiera. «Es demasiada plata para desembolsar de una sola vez. Podría pagar ese monto al contado, pero en el momento en que sales de la tienda, pierdes inmediatamente un 19% por concepto de IVA, y el equipo se va a depreciar en uno o dos años. Por eso, en mi caso, prefiero conservar ese millón y medio en un fondo de inversión o en acciones, donde puedo ganar rentabilidad en vez de perder valor. Y mientras tanto, pago una cuota de alrededor de 40 mil pesos mensuales, que no me quita liquidez y me mantiene con un teléfono que responde a mis necesidades laborales».
Tirado subraya además que, para él, este tipo de financiamiento cumple con un criterio de administración del riesgo y de la liquidez personal. «Hay personas que no tienen el millón y medio al contado, pero aun si lo tienen, no veo la conveniencia de gastarlo todo en un dispositivo cuyo valor se va a ir a pique. Prefiero mantener mi dinero invertido y pagar cómodamente una cuota mensual que no supera el 5% de mis ingresos. Es una decisión financieramente inteligente, porque me permite seguir generando rentabilidad y, al mismo tiempo, contar con un teléfono que me resulta funcional para mi trabajo diario».


