Temporizador y apagar el celu: chilenos cuentan tácticas para controlar la adicción al smartphone

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De una hora a cinco minutos en Instagram

Con esfuerzo y constancia, algunos han logrado reducir la cantidad de tiempo que pasan en el mundo digital. Aquí, los testimonios de un informático, una antropóloga, un bibliotecario y una químico farmacéutica.

A pesar de ser informático, o quizás por eso mismo, Patricio León se enorgullece de estar bastante ajeno al mundo de las redes sociales. No postea fotos personales en Instagram, no abre los links que le envían por WhatsApp, no dedica más de unos pocos segundos a TikTok y, por regla general, no se da ni una vuelta por Facebook ni  X.

Aprender

«No uso casi nada las redes, y eso es por una decisión personal. Como trabajo en el tema de la computación, solo ocupo las plataformas digitales para aprender.  Si voy a Instagram, por ejemplo, veo información sobre temas relacionados con mi pega, por ejemplo, cómo hacer una limpieza de virus, y eso lo comparto con mis amigos», declara el hombre.

Breve sapeo

«Si me envían algún link a reels de cosas chistosas o de chicas lindas, yo los veo, sapeo un rato y listo, chao. A veces ni siquiera abro los links, porque pueden traer virus, así que primero verifico si me lo envió alguien que conozco, y le pregunto a esa persona si realmente me lo envió. Y, cuando abro el link, no me quedo pegado mirando todo lo que hay en Instagram o Tik Tok», se explaya León.

Recaídas

Al igual que este disciplinado informático, otras personas intentan hacer sus vidas sin pasar tanto tiempo con los ojos pegados a la pantalla. A algunos les cuesta más que a otros, por supuesto. La antropóloga Pamela Contreras, de 38 años, lleva algunos meses tratando de reducir la cantidad de minutos que pasa frente a la pantalla de su teléfono. Ha tenido bastante éxito en su empeño, pero a veces sufre recaídas. «Ahora estoy de vacaciones, y he notado que en este periodo tiendo a usar más las redes. Me doy cuenta de que he pasado más tiempo en eso, y eso a veces me preocupa, aunque no es como para decir que soy adicta. Pero sí pienso que podría haber usado ese tiempo para otras cosas», reflexiona.

Teleseries

«Uso harto Instagram, porque también soy ilustradora y en esa red puedo encontrar posteos interesantes sobre ilustración, museos, cursos y talleres. Pero a veces me han aparecido publicaciones que es raro que me salgan a mí. El otro día me apareció un video de unas telenovelas coreanas: eran 30 segundos de escenas muy breves, y todo era pura emoción, emoción, emoción, y luego te ofrecían bajar la aplicación para ver la serie completa», relata.

Qué técnicas has usado para reducir tu consumo de redes sociales?

«Seguí el consejo de una amiga, que me recomendó poner el temporizador que trae el teléfono, para que mida la cantidad de tiempo que paso en Instagram. Lo he puesto en una hora, por ejemplo, y algunos días pongo «omitir temporizador», y esta amiga me ha dicho que eso no puede ser, que tengo que ser fiel a mis principios. Igual ella tiene razón: si lo vas a hacer, hazlo de verdad, o mejor no pongas el temporizador, nomás».

Apagar

Un éxito más sostenido ha logrado el bibliotecólogo Patricio Cancino Bustamante, quien, a estas alturas, es capaz de terminar su jornada con un ritual muy particular: alrededor de las 11 de la noche apaga su teléfono, se tiende sobre la cama y escucha el relativo silencio de la noche santiaguina. A veces lee un libro, ya sea en formato impreso o en dispositivo Kindle, y así logra relajarse y conciliar el sueño. «En alguna época me ocurrió que, sin darme cuenta, pasaba demasiado rato en Instagram. Luego usé la opción para ver la cantidad de horas que había pasado viendo reels, y ahí las estadísticas se iban a la cresta. Pero ahora ya no es así. Uso Instagram principalmente para mantenerme en contacto con amigos que viven lejos, y también para vender libros a través de mi cuenta @chincollibros», informa.

Dejar las RRSS

«Yo he pensado en dejar la red social, desecharla por completo, pero no puedo desaparecerme de un día para otro, porque mis contactos se asustan. Resulta que en abril de 2023 tuve un accidente cerebro vascular, y en esa oportunidad, por supuesto, dejé de hacer publicaciones. Ahora, entonces, las personas se alarman cuando dejo de publicar, porque piensan que me pasó algo», explica.

Botones de ajuste

Catherine Sandoval, químico farmacéutica nacida en Perú, residente en Chile desde diciembre de 2002, ha logrado liberarse de las redes sociales gracias a un trabajo riguroso. Diariamente utiliza el botón de ajustes de su teléfono para poner límite a la cantidad de tiempo que pasa en Instagram, y siempre fija el plazo en cinco minutos. «¡Cinco minutos, nada más! Empecé con media hora, y de a poco fui bajando. Claro que ahora, con sólo cinco minutos para ver las publicaciones, a veces pienso, oh, me faltó un poco, o me pasa que no alcancé a ver algo que me interesaba, y entonces pongo el temporizador para cinco minutos más. Pero esta técnica me ha ayudado mucho en mi vida», confiesa. «Antes podía pasar media hora viendo notificaciones de mis amigos y conocidos, y ese rato se sentía como cinco minutos. Y luego sentía culpa, porque pensaba que en esa media hora podría haber avanzado en el libro que estaba leyendo, o que podría haber hecho ejercicio, elongaciones, por ejemplo», admite.

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