El colombiano le dedicó un hitazo a Claudia Elena Vásquez
Después de la obertura, una tanda comercial interminable y un adelanto con los artistas que se presentarían en la noche, y siendo las 21.52 horas, entró a la Quinta el número principal: Carlos Vives. Lo primero que se escuchó fue una grabación en que se advertía que el show sería ejecutado con músicos en vivo y sin efectos de inteligencia artificial.
Vives partió con «Ahí llego yo», unos de sus primeros grandes hits lanzado en 1995, cuando el músico lucía una larga melena crespa. Poco después partió con «Ella es mi corazón», un tema bailable en que se destacaron las coristas. Entre el público estaban gozando las actrices Paola Volpato y Dayana Amigo.
En tercer lugar llegó una versión más tranquila de «La bicicleta», el megahit total mundial que lanzó junto a Shakira. En la mitad de la canción bajó entre los asistentes y chocó manos con afortunados asistentes que se le acercaron.
Sin dar tregua, se lanzó con «Fruta fresca» con un atractivo arreglo en que destacó el acordeón. Al terminar, dio un largo discurso optimista sobre la superación de los momentos más difíciles de la vida, para introducir el hitazo «Volví a nacer», empleada en una de las tantas teleseries que llevan música de Vives.
En la platea, un asistente sacó una joya y pidió matrimonio. Al parecer le fue bien porque la escena terminó con un beso. Con ese ambiente, Vives bajó del escenario y se acercó a una rubia a quien le dedicó el tema para luego plantarle un beso de unos 15 segundos. La mujer resultó ser Claudia Elena Vásquez, ex Miss Colombia nacida en Medellín hace 50 años. Se casaron en 2008 y tienen dos hijos.
El romanticismo no pasó inadvertido por Rafael Araneda que, al darle la gaviota de Plata, le dijo: «Carlos, eres un buen besador». Y llamaron al exarquero Claudio Bravo para que le pasara una camisera de la selección (ver nota principal).
Ya bien entrado el show, Vives tocó «Carito» y se acordó de su histórico acordeonista, Egidio Cuadrado, fallecido en octubre.


