En La sustancia Demi Moore comparte escena con Margaret Qualley
En «La sustancia», Demi Moore trabaja con su colega Margaret Qualley (30), quien interpretó a su otro yo, una versión más joven de sí misma. «Entre ambas, logramos crear, a raíz de nuestro dolor compartido, un solo ser. Fue fabuloso trabajar junto a ella», comenta Moore.
En las escenas que comparten no aparecen siempre como dos mujeres impecables. «Las dos estuvimos de acuerdo con ensuciarnos, desordenarnos e ir a los extremos donde por supuesto no lucimos glamorosas. Empujamos la vara más allá de los límites, como por ejemplo cuando grabamos la primera escena con el cambio de cuerpos entre nosotras dos, estando ambas desnudas sobre un suelo de baldosa frío».
¿Qué recuerda, Demi?
«Estuvimos desnudas durante horas, repitiendo la escena del cuerpo inconsciente de Margaret tendido sobre el mío. Y en ese estado de vulnerabilidad, se profundizó nuestra conexión. El único otro encuentro físico ocurrió cuando nos besamos durante una escena de baile. Todo lo demás fue un trabajo interno que ambas realizamos en forma separada».
¿Qué fue lo más difícil para usted?
«Cuando me colocaban durante horas las prótesis. Fue una instancia muy agotadora y físicamente desafiante».
¿Qué sintió cuando vio «La sustancia» por primera vez?
«No sabíamos cómo reaccionaría el público cuando se estrenó durante el Festival de Cannes. Sentí un shock y una gratitud profunda frente a la reacción de la audiencia, ya que no tenía expectación alguna, aunque siempre tuve esperanzas. Haber hecho una película que la audiencia disfrutaba me llenó de orgullo».
Usted sigue la práctica esotérica de la cábala. ¿Qué ha aprendido?
«A no esforzarme tanto frente a las cosas que no son tan importantes y apreciar las cosas que realmente cuentan. Ya no me preocupa tanto cometer un error y ahora me siento más cómoda con quien soy. Por ejemplo, sería fabuloso tener labios grandes y sensuales, pero no los tengo, quizás los míos están ok y no necesito preocuparme. Existe una perfección en cada uno de nosotros y con eso basta».


