Hasta servía para no quedar pelado, pero ahora la partidura es cosa de pernos
Con el respeto de los pelados, basta mirar un par de metros a la redonda para percatarse que pocos hombres figuran peinados a la antigua, con partidura y todo. ¿Culpa de la moda o del bajo perfil de la peineta? ¿Qué diablos pasó con este accesorio, que en otro tiempo era básico? John Travolta la sacaba del bolsillo en cualquier momento para arreglarse el jopo en «Grease». Lo mismo hacía en «Fiebre de sábado por la noche».
«La peineta está casi en peligro de extinción», sentencia el peluquero Francisco Llancaqueo. La razón: «Llegó un momento en que el pelo no es precisamente ordenado ni pulcro. Eso hace que sea muy poco usada por las nuevas generaciones. Si te peinas con peineta y partidura te verás perno», dispara.
Rodolfo Urbina, un experimentado crack de la Peluquería Francesa, dice algo distinto. «Nunca se va a dejar de usar, son modas que pasan. Por ejemplo, cuando todos andaban chascones. Hubo otras donde andaban pelados. Hay épocas donde la juventud se rebela», explica. Sí admite que «los lolos se pasan solo los dedos, pero a la larga la van a tener que usar igual».
Llancaqueo, pese a su diagnóstico lapidario, estima necesario el contacto con la peineta. «Es importante, porque de lo contrario se acumula grasitud en el casco, en los poros capilares, donde nace el pelo. La gente que no se lava frecuentemente y no se cepilla, pierde cabello con mayor rapidez», asegura.
En el bolsillo
El abogado Daniel Stingo es uno de los que aún lucen partidura. Asegura que el desprecio a la peineta tiene plazo fijo: «Aquel al que no le gusta, igual tendrá que usarla. La peineta va a existir mientras haya matrimonio y búsqueda de empleo». Cuenta que «la uso sólo en las mañanas. Durante el resto del día, me peino con materias jurídicas, jajaja».
El hombre del tiempo de TVN, Iván Torres, que garantiza uso diario, le ve larga vida. «Yo creo que es inmortal y, excepto en el caso de los calvos, tarde o temprano se tiene que utilizar, porque hay algo claro: el trabajo y la esposa te hacen agachar el moño, es decir, si no te peinas, lo terminarás haciendo por la formalidad del trabajo o porque tu señora lo pide».
Revela que en la época de la escuela era uno de aquellos que llevaban en su chaqueta una peineta «cafecita, que tenía algunas vetas: la Pantera, la única que había en esa época».
Si te peinas con peineta y partidura, te verás perno
Francisco Llancaqueo


