Problemas cardíacos llevaron al actor a dejar su cargo
Fue su esposa, Mónica Carrasco, quien representó entre sollozos a Gajardo ante el concejo municipal.
Mónica Carrasco se quiebra cuando habla de su marido enfermo. También desmiente rumores que siguen hablando de Alzheimer. Ofrece disculpas porque «no he dormido las últimas dos noches y estoy un poquitito mareada». El concejo de La Florida oye en silencio, porque la noticia que trae la Silvita de Los Venegas no es baladí. En una carpeta carga la renuncia del socialista Jorge Gajardo, el Pelao Venegas, a la alcaldía.Ella habla de pérdidas de conocimiento, fuertes dolores de pecho, vacaciones tortuosas donde Gajardo, de 74 años, pasó enfermo. «Desde hace unos meses me di cuenta que él estaba muy deteriorado anímicamente, pero bien síquicamente, para los que decían que tenía Alzheimer. Sufría dolores intensos del corazón, sentía que las costillas lo presionaban», especifica Carrasco ante los concejales.
Carrasco se mantiene firme cuando dice que le rogó a su pareja que fuera al médico. Él, hombre porfiado, se resistía. Argüía cansancio, nada que unas buenas vacaciones no subsanaran. «Las vacaciones no fueron tales, fueron una tortura», cuenta Carrasco. El alcalde dos veces perdió el conocimiento durante su descanso. Ella volvió a rogar por una visita al médico. El lunes Gajardo volvió a la municipalidad, pero en la noche le dio una crisis. Un doctor llegó a la casa y le confirmó que su enfermedad era complicada.
«El martes se hizo un electrocardiograma. Afortunadamente tiene una patología que podemos frenar». Ante esa realidad, Carrasco pescó a Gajardo, su pareja de hace treinta años, su pareja incluso en la televisión, y le volvió a rogar. «Ya hiciste lo suficiente por tu país. Retírate. No quiero que me llamen un día del municipio y que te tenga que llevar en un cajón. Yo quiero que estés con nosotros». Al rememorar ese momento, Carrasco se quiebra, la supera la sola idea de perder a Jorge Gajardo, al alcalde, a su pareja, al Pelao Venegas.
Carteles en la pared
Luego, la mujer pide al concejo considerar todos esos antecedentes para aceptar la renuncia de Gajardo a su cargo como alcalde. «Y disculpen, pero ahora me tengo que ir a trabajar porque alguien tiene que parar la olla en la casa. Muchas gracias». Un largo silencio inunda la sala donde se realiza la reunión edilicia. Unánimemente se acepta la carta de renuncia.
Poco después Carrasco vuelve, en Metro, al municipio. El mismo municipio en cuyas paredes hay carteles que dicen «el alcalde cambió esperanza por incertidumbre». El ambiente está raro, se habla de líos, de una gestión enredosa. Ella quiere leer ahora una carta que Gajardo envía a sus vecinos.
«Un cuadro de estrés hace imposible que siga ejerciendo mi cargo. Por respeto a todos, y por el derecho ciudadano a la transparencia, les envío esta carta», dice parte del texto. Más adelante acusa presiones que minaron sus fuerzas. «Se usaron todo tipo de influencias para desestabilizarme, se fabricaron en mi contra silbatinas preparadas, rumores sobre un presunto Alzheimer que tuve que desmentir hasta en la prensa», sigue Gajardo.
«Para un artista no hay nada más importante que el cariño de su público. Con ese espíritu llegué a la política. Probablemente fui ingenuo, no supe calcular que en la política de hoy mi forma de ser es una amenaza», continúa el ex alcalde, quien agradece a sus vecinos y se excusa por no poder seguir al frente de sus funciones.
«Silvita» no quiere ahondar en detalles, sólo dice que Gajardo está bien, en un lugar donde puede reposar al cuidado de una enfermera. «No estoy autorizada por mi marido para responder preguntas», se excusa. Una funcionaria de la municipalidad empieza a llorar. Mónica Carrasco, la Silvita, se va. Jorge está enfermo y alguien tiene que parar la olla.
¿Quién asume el poder ahora?
La decisión la toman los concejales
La Florida tiene diez concejales: El PPD, el PC y la DC cuentan con uno. RN y la UDI, dos. El PS suma tres. José Luis Alegría es de este último partido y explica cómo opera la sucesión. «La decisión la toman los concejales, pero esto no es antojadizo, está en la ley. Se hacen dos votaciones y si no se llegase a acuerdo, asumiría el concejal más votado. Tenemos doce días como máximo para, en sesión extraordinaria, designar al reemplazante», dice Alegría. «La decisión está en manos de la Concertación», añade el concejal, pues tiene la mayoría. De todas formas, el más votado es el UDI Rodolfo Carter. Ahora vienen los debates. Habrá cuento.
26 meses estuvo en su cargo Jorge Gajardo. En octubre de 2008 obtuvo el 52,79 por ciento de los votos, derrotando al UDI Gustavo Hasbún.»No quiero que me llamen un día del municipio y que te tenga que llevar en un cajón»
Mónica Carrasco a Jorge Gajardo


