Niña perdió el pelo con la quimioterapia
Si la van a mirar a ella, que me miren también a mí, dice Francisca, la mamá.
La familia Mejías Kalvis estaba destrozada hace un mes. Los exámenes a los que se sometió Guilen, de 11 años, la regalona de casa, revelaron que sufre de Linfoma de Hodgkin, un cáncer que ataca sus tejidos linfáticos, encargados de producir los glóbulos blancos, que protegen de las infecciones a los seres humanos. La niña debía comenzar el tratamiento con quimioterapia, que obviamente afectaría sus defensas y que la haría perder su cabello ondulado.Francisca, la madre, no encontró mejor opción para apoyar a Guilen que raparse al cero y así evitar que la niña se sintiera diferente. «Fue una manera de empatizar con mi hija, porque sabía que haciendo esto la podría entender mejor», dice orgullosa. «Si la van a mirar a ella, que me miren también a mí», agrega.
Eso no fue todo. Una vez que la madre se rapó, comenzó a ocurrir algo totalmente inesperado para la niña. Su papá, sus hermanos y sus primos también se pelaron al cero y formaron una red de amigos en Internet para apoyarla.
«Ahora andamos todos rapados en la casa. Esto se convirtió en una cadena de oración de pelados. Incluso, Daniel, el pastor de nuestra iglesia, que no se cortaba el pelo desde hace 20 años, decidió pelarse para acompañar a nuestra hija», dice Francisca.
Lo único que quiere Guilen es volver al colegio pronto. «Imaginé que me pasaría todo el año encerrada en el hospital. Me imaginé triste, pero hemos tratado de hacer de este momento algo alegre y hermoso», añade emocionada Francisca.


