La noche más dura del líder de «Los Carejarro»

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El amor de una mujer provocó una disputa que terminó con tres muertos

Alejandro Cavieres, que ayer fue declarado culpable por delitos relacionados con el narcotráfico, ya había sido condenado por matar para defender a la familia.

El funeral de un adicto a la pasta base que se suicidó en la población La Victoria marcó para siempre la vida de Alejandro Cavieres en febrero del año 2000. De la mano de Clara Tobar -con siete meses de embarazo- exhibió al mundo su amor, sin importarle que en el mismo lugar se encontrara Luis Alcaíno, la ex pareja de la mujer, que acababa de salir de la cárcel donde se había enterado que su fiel Clara lo había cambiado por otro hombre.

Fue una afrenta que Alcaíno no pudo soportar. Tenía su orgullo herido. La humillación había sido pública y decidió cobrar venganza. La noche del 22 de febrero se presentó en la casa de Cavieres junto a dos guardaespaldas. Iban armados y preparados para derramar la sangre de su enemigo, pero fueron ellos los que salieron trasquilados.

Cavieres ya sabía que iba a recibir esta desagradable visita y se había preparado para defender a su familia. Los esperó en el entretecho de su casa con una subametralladora Uzi que no dudó en usar. El intercambio de proyectiles fue feroz y solo en la casa de Alejandro la policía encontró 30 perforaciones. Alcaíno y sus socios terminaron muertos, Clara Tobar herida y Alejandro Cavieres convertido en una leyenda en la población La Victoria.

«Hasta ese momento, Cavieres se dedicaba a la venta de drogas, pero como soldado de otra banda, la de Los Gaete. No era el amo y señor en el que se convirtió. Esa noche lo marcó, le hizo dar un giro en su vida», recuerda el subcomisario Harold Mackay, de la Brigada Antinarcóticos.

Las tres muertes cometidas por el amor de una mujer elevaron la categoría de Cavieres. Después de permanecer semanas prófugo, se entregó a la policía, pero la justicia aceptó la teoría de su defensa de legítima defensa y fue condenado a 5 años de libertad vigilada.

«Con el tiempo, se separó de Los Gaete y armó su propia banda. Se pone ostentoso, compra propiedades, autos, caballos de carrera. Tiene estatus porque es violento», agrega el policía.

Durante ocho años, «Los Cavieres» o «Los Carejarro», al mando de Alejandro, se convirtieron en una de las bandas más poderosas dentro del narcotráfico nacional. Hasta que en junio del 2008, 21 integrantes de la banda fueron detenidos tras una investigación de la fiscalía sur. Aunque Alejandro alegó inocencia y justificó sus propiedades y caballos de carrera gracias a la venta de porotos verdes en Lo Valledor, ayer el Sexto Tribunal Oral le dio un golpe durísimo. Lo condenó por los delitos de tráfico de drogas, asociación ilícita, lavado de dinero y tenencia de armas: arriesga 48 años de cárcel, pero la sentencia recién se conocerá el próximo 11 de diciembre.

Antes de concluir el juicio en su contra, Cavieres dijo en el tribunal que «me han querido convertir en un monstruo (por las tres muertes) peor fue para defender a mi familia y ya pagué por eso».

 

 

La mala suerte del amigo de Luli

El abogado Ariel Marín es uno de los integrantes de «Los Carejarro» que arriesga una de las sentencias más altas: 12 años de cárcel. Al amigo de la blonda Luli, la modelo que habla cantadito, lo condenaron por asociación ilícita y lavado de dinero. Según la investigación, Marín brindaba proteccion legal a Cavieres y varios de los autos de lujo del traficante, estaban a nombre del abogado. Incluso se vio a la chica en un Chrysler haciendo diligencias junto al profesional.

-Clara Tobar y Alcaíno tuvieron una hija

Una intermitente historia de amor

Luis Alcaíno y Clara Tobar se conocían desde siempre. No mantenían una relación formal, pero la mujer quedó embarazada y tuvo una hija. Como Alcaíno entraba y salía de la cárcel, Clara fijó sus ojos en Alejandro Cavieres. Ya juntos, el hombre también se hizo cargo de la niña.

Después de la muerte de Alcaíno y cuando Alejandro hacía alarde de su dinero, quiso mimar a su mujer obsequiándole cirugías plásticas. Clara se hizo una liposucción en una clínica privada y con un doctor famoso. Cuando fue detenido, hasta el mismo Cavieres cotizaba presupuestos para entrar a pabellón. ¿Su talón de Aquilés? El gran tamaño de su nariz. Gracias a esta particularidad fue bautizado como «El Carejarro».

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