Minero corre este domingo el maratón más famoso del mundo
Hasta cantó Return to sender una de las más famosas canciones del rey del rock and roll.
Al salir de una de las salas de desembarco del aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York, Edison Peña se topó con algo más que una cariñosa bienvenida: le regalaron un ramo de flores y chilenos residentes le tenían un cartel que decía «correcaminos» y en el que aparecía Condorito. De pronto, vio una alta y morena figura. Era el etíope Haile Gebrselassie, el fondista más famoso del mundo, en persona. El atleta abrazó con euforia al chileno que este domingo correrá el famoso Maratón de Nueva York.
La directora de la carrera, una mujer elegante y apasionada por correr, llamada Mary Wittenberg, también fue a recibirlo. Apretujó al minero fascinada y saludó con cariño a Angélica, la esposa de él. Apenas pudo descansar el hombre que corría 10 kilómetros diarios en las profundidades de la mina San José, porque lo llevaron de un ala a dar una tremenda conferencia de prensa en el corazón de Manhattan.
La transmisión oficial de la conferencia tenía un par de anfitriones parecidos a Carcuro y Solabarrieta: los presentadores estadounidenses Roni Reavis y David Powell, que comentaron la impresionante historia de Peña, ante 70 cámaras de televisión presentes.
Mary Wittenberg contó que habían pensado en Peña como un invitado de honor, que firmara autógrafos y que estuviera en la meta este domingo. Sin embargo, quedó impresionada, porque el minero chileno pidió correr.
Edison tenía el cuello de la camisa semi desabrochado, miraba hacia todos lados, como buscando algo. Se notaba nervioso. Lo acompañaba una traductora, entusiasta a morir y buena para «ponerle algo de su cosecha» a lo que decía el chileno.
Ella apuntaba todo en una libreta y, semiagachada, le hablaba al oído al minero. Él, sin los famosos lentes negros, contaba cómo corrió a 700 metros de profundidad, con 30 grados de calor y guiándose por la lámpara de su casco.
«Es un sueño ver la luz. Tuve que pasar por todo eso para venir para acá. Si no, nunca hubiera venido. Correr me ayudó a conectarme con Dios. Mis compañeros sufrieron este éxodo hacia sus familias, así que es bien poco lo que he sabido de ellos. Creo que corro por ellos también», dijo.
El minero contó que «quería aburrir a la mina» y que para hacerlo él corría y corría. Entonces, la traductora le preguntó»¿quiere cantar?», haciendo referencia a que Edison es fanático de Elvis Presley.
El chileno aclaró la voz y frente al micrófono tarareó»Return to sender», el clásico hit del rey del rock and roll. La perpleja audiencia lo aplaudió y él confesó que «pensé que no iba a volver a escucharlo».
Edison, con convicción, les dijo a los presentes: «Es increíble estar aquí». De pronto, apareció un gigante moreno llamado Amani Toomer, ex jugador de fútbol americano de los Gigantes de Nueva York, con un enorme reloj de regalo para el chileno.
42,195 kilómetros es la distancia de la corrida neoyorquina que se realiza desde 1970.
«Soy minero de por vida»
Ovacionado en el show de David Letterman
Para participar en el show de David Letterman, Edison Peña llegó al teatro Ed Sullivan, acompañado de Cassandra, la traductora que lo ayuda a comunicarse en su visita neoyorquina. El público lo aplaudió de pie y fue recibido con otro clásico de Elvis, «Suspicious Mind».
Letterman le preguntó si aún se consideraba un minero y Edison respondió: «Soy minero de por vida». El animador dijo: «Guau, eso es muy destacable».


