En la bullada entrevista concedida a revista «Caras» por Kel Calderón y su personal lover, Pablo Schilling, ella aseguró que a Francisca García-Huidobro «le dejó de crujir cuando terminó con Julio César Rodríguez». ¿Estamos claros que con esta expresión insinuó que la actividad cerebral de Fran habría sufrido un severo declive a partir del momento en que dejó de ser pareja del conductor de «Sin Dios ni late»? Ok.
Ayer desde «Mira quién habla» Pablo Zúñiga saltó en defensa de la patrona de «Primer plano», asegurando que, al revés, su éxito comenzó tras ese quiebre sentimental. Concuerdo.
Cómo no hacerlo si ahora ella hasta se da el lujo de bajarse de la animación del Festival de Viña con meses de anticipación. Eso aquí y en la quebrada del ají es un lujo. Además su presencia ha coincidido matemáticamente con aciertos programáticos de Chilevisión («Primer plano», «Fiebre de baile», «Talento chileno»). Ya no es casualidad.
Hay quienes dicen que está permanentemente actuando. Aunque así fuese, no sería algo condenable sino que hablaría muy bien del rigor con que ejerce su profesión original, yo prefiero pensar que la nueva dama de hierro de la farándula sabe amoldarse a las circunstancias, mimetizarse a la perfección con el ambiente al que es llamada a aportar. No sería muy inteligente que como jurado de ilusionados artistas aficionados usara la misma vara con que evaluaba a celebridades intentando no botar a su bailarina. Si repitiera en «Talento chileno» el implacable tono que usaba en «Fiebre de baile» lo que antes era admiración se transformaría, por arte de magia, en impopularidad. Donde antes era necesario el juicio lapidario, ahora se impone la explicación maternal.
Me imagino una de las razones por las que, profunda conocedora de sí misma, Fran desechó la posibilidad de animar Viña 2011. Sabía que a la primera provocación del monstruo, cuando por ejemplo, la masa reclamara majaderamente el regreso al escenario de uno de los cantantes repetidos que van a pisar la Quinta, los iba a mandar a todos literalmente a la punta del cerro.
Otra: no podría ser coanimadora. No está en sus genes la vocación de agregado. Al Rafa para el primer año de Festival tienen que ponerle al lado una presencia menos fuerte. Si Soledad Onetto hizo parecer un mimo a Camiroaga el 2009, imagínense lo que sería del Rafa con doña Francisca.


