Insólito caso en Talca
Fiscalía ni siquiera pudo probar la existencia del delito.
“¿Son esos?”.
Eran las 1:30 de la madrugada, las calles de Talca estaban prácticamente desiertas y no había mucho donde elegir, así que tenían que ser esos, o quizás no, o vaya a saber alguien qué pasaba por la cabeza de Patricio Jorquera Álvarez en ese minuto mientras iba en el furgón policial.
La voz del carabinero volvió a irrumpir.
“¿Son esos o no?”.
“Sí”, contestó Jorquera. El furgón frenó en seco. Los carabineros redujeron a dos muchachos, a Sebastián Díaz
Sepúlveda de 22 años y a Gustavo Castro Pizarro de 20. El primero no tenía antecedentes penales, pero el segundo sí. Hacía un mes había salido de prisión tras una condena de cinco años de libertad vigilada por robo con violencia.
La coincidencia no podía ser tanta.
Patricio Jorquera había denunciado que dos sujetos lo habían asaltado a él y a un amigo y que le habían robado una billetera, 50 mil pesos en efectivo y un MP3. Ninguna de estas especies estaba en poder de los detenidos, excepto un MP3. En la Comisaría Jorquera escuchó la pregunta por tercera vez: “¿Son estos?”. Jorquera volvió a responder que sí.
Sebastián Silva, que no tenía antecedentes, pudo esperar la investigación en libertad, pero Gustavo Castro fue considerado un peligro para la sociedad. Debió volver a la cárcel. Esto ocurrió el 6 de septiembre del 2008.
Casi 21 meses después, un tribunal de Talca emitió un fallo increíble. No solo consideró que no había pruebas suficientes para condenar a los imputados, sino que ni siquiera existía evidencia de que se hubiera cometido un delito. Como resume el abogado de Gustavo Castro, Mauricio González: “Jorquera dijo que iba con un amigo a quien nunca se logró encontrar.
¡Nunca le tomaron declaración!
Primero dijo que le habían robado a él, pero después sostuvo que al que le habían robado era a este supuesto amigo. Nunca se logró comprobar que el MP3 era suyo, a pesar que mi cliente siempre dijo que sí podía probar que era de él. Cuando llamó a Carabineros, Jorquera dijo que lo habían asaltado dos sujetos que iban en bicicleta y que lo intimidaron con un cuchillo y una pistola a fogueo. Los imputados iban a pie y no tenían ningún tipo de arma. En fin, un festival de contradicciones”.
Veintiún meses preso. Un año y nueve meses. “Y lo peor”, agrega el abogado González, “es que este juicio debió celebrarse hace un año, pero se atrasó por la acumulación de las causas”. Anunció que se querellarán contra Jorquera por acusación calumniosa.


